Las empresas negaron la crisis que venía.

Las cotizadas no admitieron sus problemas de 2007 a la CNMV y algunas ocultaron datos – Pocas reconocen las subidas de tipos, del crudo o multas

CRISTINA DELGADO – Madrid – 04/08/2008

En agosto del año pasado explotó la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos. El petróleo subió entre enero y diciembre un 60%. Las bolsas de materias primas como el níquel parecían montañas rusas con alzas vertiginosas y caídas en picado. Las autoridades de la competencia impusieron multas millonarias. Riesgos y más riegos que acecharon a las empresas y en muchos casos hicieron mella en sus resultados. ¿Y qué dicen un año después las firmas? Si hubo riegos, por mi puerta pasaron de largo.

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Sólo el 13% de las cotizadas admite riesgos que se “materializaron”

La CNMV dice que las sociedades han enviado información demasiado genérica

En el Ibex sólo cuatro reconocen que algún peligro se hizo realidad

Acerinox, Sabadell, Repsol y Telefónica negaron factores que les perjudicaban

El ejercicio de 2007 se desarrolló entre baches, pero sólo 19 de las 34 empresas que actualmente conforman el indicador Ibex 35 reconocen en sus informes de gobierno corporativo que existió algún riesgo para su negocio. De entre éstas, sólo cinco especifican cómo se han materializado estos peligros, que van desde las subidas de tipos a problemas legales. Para las otras 29, nada fuera de lo normal ocurrió. Si ampliamos el foco a todas las cotizadas, según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), sólo el 13% de las firmas han reconocido que se han enfrentado a algún riesgo materializado.

El organismo bursátil exigió por primera vez este año que las firmas incluyeran en el documento anual sobre su actividad en el ejercicio anterior una relación de los distintos riesgos a los que se enfrentan. Después deben explicar si han llegado a materializarse y por último si sus sistemas de prevención han evitado daños.

El organismo ha tomado nota del optimismo exagerado de las empresas. “El ejercicio 2007 ha estado marcado por turbulencias muy relevantes en los mercados financieros, cuya evolución afecta a todo tipo de compañías. Sin embargo, la mayoría de las sociedades han aportado información genérica sobre los riesgos financieros que les afectan y sobre los sistemas implantados para detectarlos”, critica en su último informe sobre el seguimiento de gobierno corporativo del Ibex.

En el apartado dedicado a explicar los riesgos, las empresas se han limitado a exponer cuestiones que consideran “propias del negocio”. Nada concreto. Ni una palabra de las hipotecas basura, ni siquiera en las entidades bancarias. Y si nombran los peligros de tipos de interés o de materias primas, no concretan que el Euríbor subió un 18% o que el petróleo pasó de 60 a 90 euros.

En la siguiente pregunta, varias afirman que los riesgos se materializaron, pero de ninguna forma especial. “Los inherentes al negocio”, “lo propio a nuestra actividad”, “la exposición permanente” son las respuestas que ofrecen BBVA, Bankinter o ACS. Otras como Santander, Sabadell, Gamesa o Repsol niegan que vivieran inconveniente alguno.

La mayoría de estas respuestas contradicen la realidad. E incluso con la caída de los beneficios que registraron y las declaraciones de sus directivos. Acerinox, por ejemplo, cita entre los riesgos de su sector el de las variaciones de las materias primas. Unas líneas después, es tajante: no se materializó el año pasado. Sin embargo, en la presentación de sus resultados, Acerinox reconoció un “complicado escenario” por culpa del mercado del níquel, que registró fuertes subidas seguidas de grandes bajadas. Tras anunciar que el beneficio había caído un 37,9%, dijo que “el desplome del níquel originó una reducción drástica de la entrada de pedidos a los fabricantes de acero inoxidable, y provocó una realización de las existencias disponibles. Consecuencia de ello ha sido un desplome de los precios”.

En la misma línea, el Banco Sabadell, que niega a la CNMV cualquier riesgo acontecido en 2007, cuando anunció una caída de su beneficio del 13,9% explicó que en “el mayor descenso” de la acción del Sabadell influyó el “irregular comportamiento del mercado de créditos subprime en los Estados Unidos”. Añadió además detalles sobre las dificultades españolas en el sector del ladrillo y en la renta variable.

Repsol, en cuyo informe identifica como riesgo las incidencias legales o regulatorias, no considera que ninguno se hiciera realidad. Y esto a pesar de que la Comisión Europea le impuso en octubre una multa de 183 millones por formar un cartel de asfalto y de que está en proceso de investigación por otro en el sector de la parafina. Telefónica, que también niega que se cumplieran riesgos legales, fue multada con 151 millones de euros por dificultar la competencia en Internet. La multa más alta impuesta a un operador en Europa.

Los informes de gobierno corporativo se elaboran en las firmas internamente, aunque para la detección de riesgos suelen haber contado con ayuda de consultoras especializadas. ¿Por qué luego dan información errónea las empresas? “Quizá es una cuestión de confidencialidad. Puede que tengan miedo a dar demasiadas pistas a la competencia sobre sus puntos débiles”, explica Jesús Jiménez, director de auditoría y gestión de riesgos en la consultora KPMG.

Entre las 34 del Ibex sólo cuatro empresas dan el paso de admitir riegos y especificarlos. Por ejemplo, Iberia reconoce que la subida del petróleo ha hecho mella en sus resultados. Mapfre que por el “aumento de las tasas de interés en la zona euro” ha disminuido su patrimonio.

¿Qué pasa si las empresas mienten? “En principio no hay ninguna sanción directa, pero la CNMV ya les ha avisado”, explica Jiménez. “Con el tiempo será una información cada vez más reclamada por las empresas de calificación o los analistas”, añade. La transparencia quizá tenga su recompensa un día.

Encontrar las arenas movedizas

Las empresas cotizadas tienen en España la obligación de establecer ciertos mecanismos de control de riesgos. Se trata de identificar los posibles problemas a los que se enfrentarán durante el ejercicio y así sortearlos. El llamado informe COSO se ha convertido en uno de los estándares de referencia, después de gozar de gran aceptación desde su publicación en 1992.

“En el control de riesgos debe participar toda la empresa, desde los directivos al último trabajador”, explica el director de auditoría interna de KPMG, Jesús Jiménez. Se tienen en cuenta los objetivos de la empresa (por ejemplo, si pretende hacerse más internacional o lanzar un nuevo producto), y se establecen mecanismos para minimizar los escollos más graves (como seguros o partidas reservadas).

En sus informes de 2007, la mayoría de empresas aseguran que sortearon esos riesgos. Incluso lo dijo Martinsa-Fadesa. La inmobiliaria de Fernando Martín publicó su memoria de gobierno corporativo sólo un mes antes de verse obligada a suspender pagos. En ella había asegurado que no se había materializado ningún problema en 2007. Ni siquiera el de falta de liquidez.

Para este año, las consultoras ya trabajan en señalar a los posibles culpables. Según un informe elaborado por KPMG con grandes multinacionales, los riesgos internos con más puntos para dar problemas son los de eficiencia y reducción de costes y por expansión, tanto comercial como geográfica. Entre los externos, las presiones regulatorias, los mayores niveles de incertidumbre macroeconómica y la volatilidad de los mercados financieros. “En línea con los de este año”, razona Jiménez

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