Los trabajadores sin papeles plantan cara a Sarkozy.

Unos mil extracomunitarios en huelga rechazan la política de inmigración francesa. Al Gobierno no le queda más remedio que empezar a hacer unas regularizaciones que se negaba a hacer

 

 

ANDRES PÉREZ – CORRESPONSAL EN PARÍS – 08/06/2008 20:27
Un aroma delicioso de yassa, un plato africano, sale de un fast-food de los Campos Elíseos de París. No es una escena del diálogo de civilizaciones protagonizado por una hamburguesa y un pollo. Simplemente, ha llegado la hora de la comida para 13 trabajadores sin papeles en huelga en este establecimiento de la cadena Quick. Los trece huelguistas originarios de Mali devoran golosos sus abundantes platos tradicionales, al lado de turistas americanos alucinados frente a su triste hamburguesa a precio de oro.

En la otra punta de París, el ministro francés de Identidad Nacional, Brice Hortefeux, podría llevarse el mismo susto si pasara por delante del muy popular restaurante Chez Papa de la rue Lafayette. En lugar de salir efluvios del célebre cassoulet de esta mesa popular, especializada en platos tradicionales del sur de Francia, los aromas son hoy de especias africanas. Y es que uno de los principales chefs de Chez Papa es Issaga, senegalés sin papeles, también en huelga. El mismo chef que deleita a diario a cientos de parisinos con platos tradicionales franceses, ahora deleita a sus 38 camaradas en este combate.

Como el Quick de los Campos Elíseos o el Chez Papa de la rue Lafayette, unos cincuenta establecimientos de la región de París, buena parte de ellos restaurantes, siguen con protestas y ocupados desde el 15 de abril pasado por trabajadores extracomunitarios que, desde hace años, van al trabajo cada día, cotizan, pagan impuestos y llevan a sus hijos a la escuela. Y todo ello pese a que, en cualquier momento, un control de la Policía puede llevarlos a un centro de retención y a una expulsión.

Una acción colectiva exitosa

Se trata de un movimiento nunca antes vivido en este país. Una protesta con la que los sin papeles, los Sans’Pap’, están consiguiendo salir a la luz. Gesta mayor, tal como está el patio. Que se hable de ellos no como clandestinos, irregulares, ilegales, vagos y toda esa retahíla de tópicos banalizada en este país. Han conseguido que se hable de ellos en su calidad de trabajadores privados de papeles cuya contribución es indispensable a la economía francesa.

La acción reúne a casi mil Sans’Pap’, según el sindicato CGT y la asociación Droits Devant!, que coordinan el movimiento. De momento, ya han conseguido que las prefecturas acepten a tramitación la práctica totalidad de sus dossieres para la regularización de permisos de residencia. Todo un éxito sin otro precedentes en Sarkolandia.

Según la CGT, “ya ha habido 350 regularizaciones en París y su región”, y el movimiento va in crescendo. A las 1.000 demandas ya presentadas, van a sumarse en breve otras 400, y 1.000 más esperan obtener luz verde.
El Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional, por su parte, sólo reconoce hasta el momento 260 regularizaciones y prefiere hablar poco del tema, porque tiene todas las de perder con esta acción colectiva.

Con las últimas leyes, de 2006 y 2007, endureciendo las condiciones de residencia y de trabajo de los extracomunitarios, Sarkozy creía haber dado satisfacción a su electorado xenófobo y, al mismo tiempo, haber puesto orden en una Francia juzgada  “laxa con la inmigración”.

En realidad, como Francia es un país donde seguir comiendo cassoulet a precio asequible sólo es posible gracias a buenos chefs senegaleses, esas leyes metieron al aparato productivo en un lío mayúsculo. Muchos empresarios, hasta entonces contentos de recurrir a la mano de obra barata Sans’Pap’, prefirieron empezar a exigir papeles –aunque fueran falsos– o despedirlos a partir de febrero de 2008.

Todo podría haber funcionado como una purga silenciosa, un blanqueo sin ruido de la mano de obra. No contaban con que muchos Sans’Pap’, al ver venir el toro, se habían afiliado a la CGT, contactado a Droits Devant! y preparado la movilización.

Bastó el ejemplo de la regularización, en febrero, en un sólo restaurante. El selectísimo La Grande Armée, donde las élites parisinas no podían soportar el follón montado por ocho Sans’Pap’ cocineros y friegaplatos, consiguió de las autoridades una regularización para poder volver a funcionar. La mecha prendió en seguida. Mil Sans’Pap’ en acción a la luz del día. Mejor la huelga que ser despedido, volver a la clandestinidad total y ser expulsado como las 25.000 personas deportadas en 2007.

“Somos la punta del iceberg”

Issaga, el chef de Chez Papa, sonríe. Dos meses sin sueldo, una huelga todavía no definitivamente ganada, pero este grandullón senegalés ya sonríe. “Con sus leyes, el Gobierno dijo que quería dar una patada en el hormiguero. Estoy seguro de que ahora se arrepiente de tanta patada”, dice.

“Es muy duro ver la televisión, y ver cómo hablan. Que si hay que levantarse temprano, que si salimos muy caros a la Seguridad Social… Sabemos que hablan de nosotros. Y nosotros trabajando, cotizando y, hasta ahora, sin poder replicar”, explica. “A partir de ahora, replicamos. Y no somos más que la punta del iceberg”, lanza como un guiño.

Atrapado por la incoherencia económica de su propuesta de cerrojazo, Nicolas Sarkozy se enfrenta ahora a la extensión probable del movimiento de asalariados Sans’Pap’:

Puestos ante la disyuntiva brutal de defenderse en su puesto de trabajo o ser expulsados, los extracomunitarios optan cada vez más por la primera opción. Todo un fracaso para la que fuera bautizada Derecha Cassoulet.

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Arranca el paro de los transportistas.

 POLÍTICA

El Ministerio de Fomento anuncia un paquete de medidas

Arranca el paro de los transportistas

ELPLURAL.COM/AGENCIAS

Desde primera hora del lunes está convocada oficialmente la huelga de transportistas en toda España para protestar por la subida del petróleo. Una subida que, aseguran, les ha encarecido un 35% el gesto de llenar el depósito en el último año, por lo que están trabajando por debajo de los costes. Las principales asociaciones, Fenadismer y Confedetrans, piden que se establezca un precio mínimo por ley para evitar que se hagan servicios por debajo de los costes, según informa El País.

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Sin embargo, a lo largo del fin de semana han tenido lugar diversos actos de protesta. El domingo por la mañana, los transportistas afines a la Plataforma Catalana de Transportes de Mercancías, protagonizaron una marcha lenta por la autopista AP-7 en las inmediaciones del circuito de Montmeló en Barcelona. La coincidencia con el Gran Gran Premio de Cataluña de Motociclismo provocó hasta cinco kilómetros de atasco en la zona. Finalmente los transportistas desistieron en su acción y se trasladaron al Centro Integral de Mercancías Vallès.

Paquete de medidas de Fomento
El director general de Transportes por Carretera del Ministerio de Fomento, Juan Miguel Sánchez, anunció hoy en una rueda de prensa que, a mediados de semana, presentarán un paquete cerrado de medidas “potentes” con el que frenar el paro. Adelantó que una de las medidas será permitir que los transportistas puedan incluir cláusulas en sus contratos para revisar el coste de sus servicios cuando haya circunstancias adversas, como la actual subida del precio del gasóleo.

Actitud incoherente
Por su parte, Julio Villaescusa, presidente de Fenadismer, convocante del paro, reaccionó al señalar que “no es coherente” como han presentado este hipotético paquete de medidas, cuando el paro comienza esta medianoche y mañana está convocada una reunión para negociar las reivindicaciones del sector del transporte por carretera. Además aseguró que, medidas como la de las cláusulas, ya están recogidas en la normativa mercantil.

Ayudas para retirarse
Sánchez también adelantó que se ofrecerán ayudas por valor de 55 millones de euros para los transportistas autónomos de mayor edad que quieran voluntariamente abandonar su actividad. También propondrá líneas de créditos para facilitar inversiones en la renovación o mejor adecuación de la flota, así como ayudas de carácter fiscal, de justicia, de tráfico e incluso de eficiencia energética.

Aznar teme que, si dice lo que piensa, Rajoy se cepille a FAES.

 POLÍTICA

 

La gran revelación de Pedro J. Ramírez

Aznar teme que, si dice lo que piensa, Rajoy se cepille a FAES

¿Tiene miedo Aznar de Rajoy? ¿El sucesor a dedo del ex presidente del Gobierno podría cepillarse a FAES? Advierte Pedro J. -en su sermón dominical- que el PP se halla inmerso “en un clima de intimidación y caza de brujas inaugurado con los anatemas del mitin de Elche” [En ese mitin, Rajoy invitó implícitamente a Esperanza a marcharse del partido e irse al Conservador o al Partido Liberal, por cierto ambos inexistentes].

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Gravísima acusación –la referida a la “intimidación” y a la “caza de brujas”-, vertida por tan reputado predicador, que dispone del púlpito mundial y, dos veces por semana, del púlpito que le facilitan los obispos. Él y su cofrade don Federico blandieron el hacha de guerra contra Rajoy minutos después de que las urnas del 9 de marzo emitieran su veredicto favorable al PSOE. Y ahí siguen.

Versallesco y humilde
Como procura ser versallesco, comienza la homilía pidiendo perdón por sus “insultos” a Rajoy, al que el 22 de mayo llamó “tonto contemporáneo”, “antropófago político”, “tiranuelo” e “inepto”. Y añade con humildad poco creíble: “Seguro que tengo unos cuantos pecados más que redimir, pero al menos en relación a éste creo que debo una pública disculpa al presidente del PP (…), hombre correcto y amable donde los haya”.

“¿De qué viviremos?”
Pues menos mal, porque si Rajoy no fuera “correcto y amable”, el “clima” imperante en el PP -a juzgar por lo que aventura Ramírez- sería el de un campo de concentración. Veamos. Primero narra la confesión de un “conocido eurodiputado” a Juan Costa, el candidato fantasma, quien le había solicitado su inclusión en la lista opositora del Congreso de Valencia: “Si acepto ir en tu candidatura y no me incluyen en la lista de las europeas, ¿de qué viviremos mi familia y yo a partir del año próximo”.

El vértigo
Y, enseguida, la gran revelación de Ramírez: “Si hasta Aznar sopesa el riesgo de que el PP deje en la intemperie a FAES si él dice antes, durante o después del Congreso lo que piensa, qué vértigo no sentirán quienes por curriculo y empaque se ven mucho más desprotegidos”. Sabemos por consiguiente ya que si Aznar no dice “lo que piensa” no lo hace para mantenerse como árbitro imparcial, sino sencillamente por pánico a que él y su potente tinglado se acaben quedando –por culpa del vengativo Rajoy- a cielo descubierto y sin techo.

Con una mano delante…
Aznar se va salvando, al no decir “lo que piensa”, de las iras de Rajoy porque -como es lógico- no desea que su FAES sea destruida y él se vea obligado a ir por esos mundos con una mano delante y la otra detrás, sólo protegido por la caridad de filántropos como Rupert Murdoch. O también como Silvio Berlusconi, el pío presidente italiano que se inclina para besar con devoción la mano del Sumo Pontífice y promete perseguir no sólo a los gitanos y a los inmigrantes, sino a las prostitutas. Hermoso empeño el de Berlusconi por erradicar los pecados carnales.

Las desgracias se amontonan
Familias de ex eurodiputados rebeldes, condenadas a la hambruna; prestigiosos centros de reflexión y de análisis políticos, destinados a la intemperie. En el PP de Rajoy se amontonan las desgracias. “Les estaría bien merecido –avisa el predicador– que en el último momento Esperanza Aguirre u otro personaje de fuste indiscutible decidiera presentar su propia candidatura de forma que el aparato tuviera que optar entre el colapso de la antidemocrática barrera de los avales o la evidencia de que quienes predican las libertades no están por la labor de practicarlas”.

Áspero y creciente
Cada día que transcurre emerge de forma más nítida que el antagonismo entre Aznar y Rajoy es áspero y creciente. Miguel Ángel Rodríguez, hombre de confianza de Aznar, lo certificó este sábado por la noche en La Noria. Aunque matizara que no hablaba en nombre de Aznar, se le entendió el mensaje. Los aznaristas no tragan a Rajoy y apuestan -siquiera momentáneamente- por Costa. ¿Cómo no creer, pues, que es la mano de Aznar la que mece la cuna de la rebelión contra Rajoy? Lo he escrito en El Plural en varias ocasiones. Y me ratifico una vez más en ello.

Enric Sopena es director de El Plural.

Doctor Luis Montes: “La vida es un derecho, no una obligación”

POLÍTICA

 

El doctor Luis Montes reclama en Elplural.com los cuidados paliativos

“La vida es un derecho, no una obligación”

Los médicos Luis Montes y Fernando Soler, del Hospital Severo Ocho de Leganés se felicitan ante la voluntad del Gobierno andaluz de aprobar la eutanasia pasiva.

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El debate ciudadano sobre una cuestión de tanto calado como el derecho de las personas a decidir sobre la propia muerte, suscita en los agentes sociales un cúmulo de pasiones y reacciones emocionales que interfieren, lo oscurecen y distorsionan alejándolo del clima de racionalidad que requiere un análisis reposado y multidisciplinar de un tema tan capital.

Visceralidad de algunos
Partiendo de concepciones de la vida muy diferentes, cuando no radicalmente opuestas, las diferencias ideológicas generan a menudo una visceralidad que en nada contribuye a la expresión serena de puntos de vista ni a la clarificación de posturas. Esos posicionamientos previos, esos “principios” en que se sustentan las diferentes visiones del problema, no sólo afectan al hecho nuclear del debate: a como uno entiende la vida y la muerte, también a la forma de entender la libertad y los derechos de las personas, a la visión misma de la sociedad y a la relación de los ciudadanos con las leyes. No es extraño pues que resulte difícil hacerse oír en medio de un debate tan ideologizado y entre sordos.

Persecución salvaje
Quienes hemos sufrido en nuestras carnes cómo una práctica de buen hacer médico, la sedación de pacientes terminales, es decir el alivio del sufrimiento que la agonía comporta, dio lugar a la persecución más salvaje e injustificada de unos profesionales por parte de las autoridades sanitarias, sabemos algo de cómo desde el poder y sus medios de difusión se puede entorpecer intencionalmente un debate, confundiendo interesadamente sedación con eutanasia y eutanasia con asesinato, cuando no con supuestas limpiezas étnicas, exterminio de ancianos y discapacitados y otras lindezas que, si bien han sido finalmente desmentidas por los jueces, han ocasionado restricciones objetivas del auxilio médico en la muerte de las personas. El miedo de muchos médicos a sufrir una persecución similar a la del Severo Ochoa ha causado mucho dolor innecesario que alguien deberá pagar alguna vez.

Garantía del derecho a morir sin sufrimiento
Por eso, recibimos con satisfacción la noticia de que el Gobierno Andaluz prepara una normativa dirigida a garantizar a los pacientes alguna cota de decisión sobre sus vidas y sobre el modo en que quieren morir, garantizando que ningún médico que comparta los puntos de vista del Obispo Emérito de Pamplona, les va a hurtar su derecho a morir sin sufrimiento.

Contradicciones
Cierto es que los instrumentos legales existentes deberían ser suficientes para garantizar estos derechos, pero la realidad es que algunos de ellos parecen más dirigidos a lo contrario. ¿Qué sentido tiene si no, que la Ley de Instrucciones Previas (Testamento Vital) de la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP, establezca en su artículo 3º-3 que “los profesionales sanitarios podrán ejercer la objeción de conciencia con ocasión del cumplimiento de las instrucciones previas”? Si tales instrucciones están restringidas a lo permitido en la propia ley y limitadas por la Lex Artis. ¿en qué norma ética puede basarse la negativa de un médico a seguir los deseos de su paciente rechazando un tratamiento que prolongue innecesariamente su agonía, o solicitando el alivio de su sufrimiento?

Patente de corso
No podemos olvidar además, que esa supuesta Lex Artis puede convertirse en una patente de corso en manos de un grupo de autodenominados expertos, elegidos a tal efecto por cualquier político o servidor de políticos. El conflicto provocado por el consejero Lamela en el Severo Ochoa de Leganés es un magnífico ejemplo de que esta afirmación está muy bien fundada.

Izquierda huidiza
Tampoco vamos a pecar de optimistas, tenemos claro que esa futura ley andaluza, que ya se está rotulando, sobre todo por quienes afilan los cuchillos para rechazarla, como ley sobre la eutanasia, no va a entrar en la cuestión fundamental que la sociedad debiera estar debatiendo de no haberse frenado por la acción premeditada de los elementos más reaccionarios de la derecha y, por qué no decirlo, la cobardía de la izquierda en el poder que huye de un debate en el que no tiene claros los argumentos. Nos referimos, claro está, al derecho ciudadano a disponer el final de su vida cuando considera que lo que resta de ella no merece ser vivida.

Por contribuir modestamente a este trascendente debate, queremos expresar algunas de nuestras reflexiones:

Derecho a la vida
En primer lugar, consideramos que la vida es un derecho, no una obligación. Este derecho a la vida que se formula desde casi todas las constituciones, idearios éticos y religiones (aunque casi nunca ha impedido el exterminio de los contrarios en nombre de los dioses respectivos) en la práctica se encuentra limitado al derecho a no ser arrebatada por otro; en modo alguno a que uno mismo pueda disponer de ella. Las religiones ponen la propiedad de la vida en manos de sus dioses, de tal modo que las personas quedamos reducidos a simples usufructuarios de este bien que como tal, estamos obligados a preservar. La vida se convierte de hecho, en una obligación. Los Estados, por cierto, aprovechan esta concepción de la vida obligatoria para ejercer dominio sobre las personas ya que nadie hay más libre que quien es dueño de su vida y la cohesión social no está basada tanto en la libertad real de los individuos cuanto en el dominio de los más por los menos.

La religión, con su doctrina moral y el estado con las leyes que traducen esos principios en la práctica, generan sin embargo contradicciones profundas que es preciso mostrar a los ciudadanos para su análisis.

Suicidio
Por ejemplo, el Tribunal Constitucional ha negado la existencia de un derecho fundamental al suicidio, que a nuestro juicio emanaría directamente del constitucional derecho a la vida. Esta negación del derecho a poner fin a la propia vida, choca con el derecho reconocido por la llamada Ley de Autonomía del Paciente, por las de últimas voluntades y por el propio Código Penal de 1995 que reconocen el derecho del paciente a decidir la no aplicación o la suspensión de tratamientos y procedimientos que pueden prolongar su vida, lo que en definitiva es dar preeminencia al derecho de autonomía sobre la obligación de preservación de la vida. ¿Qué lógica tiene que uno no pueda quitarse la vida y sí decidir que se le desconecte de un aparato respirador, lo que conducirá a la muerte de un modo cierto?

Incongruencia legal
En esta incongruencia argumental de las leyes se llega a lo que a nuestro juicio es un desatino total: el Código Penal vigente desde 1995 (que ciertamente fue un paso en la descriminalización de ciertas conductas eutanásicas) establece el carácter de “necesaria” que debe tener una conducta en el marco eutanásico para quedar tipificada como delito. Quedan fuera del tipo penal las conductas que prestan una ayuda al suicidio sin la cual éste hubiera podido igualmente llevarse a cabo. Por explicarlo más sencillamente: la jurisprudencia no considera delito la ayuda al suicidio eutanásico si éste hubiera podido llevarse a cabo de otro modo por el suicida; la conducta sería atípica por no necesaria. Llegamos así al hecho incongruente –y discriminatorio a nuestro juicio– de que no es punible facilitar un veneno a un paciente terminal que lo solicita, si el tal paciente hubiera podido terminar con su vida de esta u otra forma y sí resulta delictivo administrar ese veneno a un paciente que lo solicita y que no tiene la posibilidad de procurárselo a si mismo por estar impedido. Fue el caso de Ramón Sanpedro. De esta contradicción resulta que ayudar al suicidio eutanásico a un paciente que lo desea y lo solicita, es un hecho delictivo, aunque atenuado respecto de la ayuda al suicidio no eutanásico, sólo si el paciente está incapacitado para procurárselo a sí mismo. ¿Hay desatino más discriminatorio con el más débil que es el imposibilitado para llevar a actos sus decisiones?

Autonomía real de la persona
Nuestra propuesta es que se establezca legalmente como principio generador de derechos, la autonomía real de los individuos, esto es, la capacidad de decidir por si mismos cuándo consideran que su vida ha dejado de ser un bien y, consecuentemente, el modo y momento de ponerle fin. Establézcanse todas las garantías legales precisas para evitar los abusos pero déjese que los médicos decidamos hasta dónde entendemos que debe llegar nuestro compromiso de procurar alivio al ser humano doliente.

Luis Montes Mieza y Fernando Soler Grande son médicos del hospital Severo Ochoa de Leganés.

Quizas sea el hastío por tanta vacuidad, pero empieza a dolerme el alma, compañeros.

Paco Ibañez, cantautor de Ayora, afincado desde siempre en París. No se trata de aquello de “erase una vez…”; se trata de que su vigencia produce tantos escalofrios como la indolencia con la que hoy afrontamos desde la izquierda los problemas reales de las personas. Quizas mi reencuentro con el disco de Paco Ibañez de su recital en el Olimpia de París en febrero de 1969 y esta lluvia persistente de la madrugada de una primavera trasunta de otoño me haga traiga a la memória lúcida aquellos compromisos que muchos han aparcado hoy  en el garaje de cualquier adosado pateticamente vacio. Como mi alma, cansada de tanta vacuidad, de tanta traición y de tanta hipocresía de los que esconden su falta de ideas y valores socialistas, engullidos en el cuello duro estrangulado con corbata de Hermés o la imagen cuidadosamente desenfadada de la franela de Armani con las llaves del megabuga colgadas del tejano de cien euros. Vacio. Mentira. Hastío.  En el recuerdo, tantos hombres y mujeres legales y bien plantados en el suelo.

Vicent Vercher Garrigós. 8 de junio de 2008.