Día Nacional de la Nutrición

Los especialistas recuerdan que las dietas milagro no existen y que estos régimenes comprometen la salud y carecen de evidencia científica

La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética, FESNAD, en colaboración con otras sociedades científicas y empresas farmacéuticas y alimentarias, dedica su séptima edición del Día Nacional de la Nutrición a las dietas milagro bajo el lema “Tu dieta es tu vida ¡cuídala! Las Dietas Milagro no existen”. De esta forma se pretende denunciar la cara oscura del negocio de muchos “productos adelgazantes”.

Por ELENA PIÑEIRO / MAITE ZUDAIRE

En una sociedad en la que las empresas aseguradoras calculan los años de vida de una persona según los centímetros de su perímetro abdominal, cabe preguntarse cómo es posible que estas fórmulas de adelgazamiento “mágicas y milagrosas” tengan tanto éxito. En lugar de adoptar unos hábitos saludables que a largo plazo sirvan para alcanzar el peso adecuado y mantenerlo, hay quienes prefieren someterse anualmente a un corto periodo de hambre y, tras una dieta sin sentido o la ingesta de pastillas con extractos presumiblemente naturales, vuelven a recuperar los kilos hasta la próxima temporada.

El conocido “fenómeno yo-yo” es de todo menos inofensivo. Las dietas mal planteadas pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos renales y hepáticos así como osteoporosis. La conclusión del estudio llevado a cabo por un grupo de dietistas-nutricionistas de la Asociación de Dietistas Diplomados de Navarra (ADDENA) -ahora Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Navarra CODINNA-NADNEO-, publicado en CONSUMER EROSKI bajo el título “Las dietas milagro a examen”, es que estos planes alimentarios comprometen la salud y carecen en la mayoría de casos de todo rigor científico.

Ineficaces y peligrosas

Estas dietas conllevan efectos secundarios como mareos, problemas gastrointestinales, depresión, insomnio y arritmias cardíacas

Tras analizar objetivamente 36 dietas publicadas en diferentes revistas de gran tirada nacional, los autores del estudio las dividen en seis tipos: las basadas en la toma de un alimento; las de muy bajo valor calórico (entre 400 y 1.000 kilocalorías); las hipoenergéticas (1.200 kilocalorías); las pobres en hidratos de carbono (disociadas o hiperproteicas) y en grasas; las ricas en hidratos de carbono (dieta “detox”, dieta de la piña) y las pintorescas (weight watchers o antiestrés).

Todas prometen adelgazar rápido y sin esfuerzo, sin advertir que, además de sufrir una carencia de nutrientes esenciales, al abandonarla lo más habitual es engordar más kilos de los perdidos. Según este estudio, todas esas dietas conllevan efectos secundarios que van desde los mareos, problemas gastrointestinales y pérdida de cabello hasta la amenorrea, depresión, insomnio e, incluso, arritmias cardíacas.

Según la FESNAD, “tenemos que convencernos que no hay ninguna fórmula mágica ni milagrosa para tener una imagen que en muchos casos es inalcanzable, ya que es un estereotipo del adelgazamiento que ha fijado la sociedad de consumo y cierta industria sin escrúpulos apoyada por una publicidad engañosa para obtener un gran beneficio económico, a cambio de aumentar el riesgo de padecer graves repercusiones físicas y psíquicas en nuestra salud y desordenes alimentarios que podrían desencadenar trastornos alimentarios tan graves como la anorexia y la bulimia”.

En España se estima que tan sólo en “productos milagro” (ineficaces) para adelgazar, se gastan anualmente unos 2.050 millones de euros. Estudios exhaustivos sobre el tema como el que da a conocer CONSUMER EROSKI son un vehículo de información que ofrece elementos de juicio desde el punto de vista del especialista, valiosos a la hora de decidirse a emprender cualquiera de estos dudosos tratamientos.

Tal y como la escritora Marguerite Yourcenar, en su libro “Memorias de Adriano”, pone en boca del emperador: “una operación que tiene lugar tres veces por día, y cuya finalidad es alimentar la vida, merece seguramente todos nuestros cuidados”. Comer bien es parte de la relación que uno tiene consigo mismo, ya que la alimentación determina la salud y, en definitiva, es una parte esencial de la vida por los enlaces que tiene con ésta a nivel fisiológico, psicológico, cultural, educacional y social.

¿NECESITO ADELGAZAR?

Antes de comenzar cualquier tipo de dieta conviene hacerse una pregunta: ¿Necesito realmente adelgazar? A nivel de prevención sanitaria, hay una diferencia notable entre desear adelgazar y necesitarlo verdaderamente. Existe una fórmula muy fácil de aplicar que ayuda a conocer si el peso en el que estamos es saludable o no. Se trata del índice de masa corporal (IMC), la referencia más utilizada para determinar dónde se sitúa el dintel del exceso de peso.

No obstante, se trata de un parámetro con limitaciones importantes y no es válido para todas las personas, como en el caso de los niños, en edad avanzada y quienes tienen un desarrollo muscular importante. El IMC no refleja el posible exceso de grasa, marcador del sobrepeso y de la obesidad, por lo que este índice de valoración del peso debe acompañarse de otros análisis más completos de la composición corporal.

Peso insuficiente: Si una persona se encuentra por debajo de su peso adecuado, debería realizarse un chequeo médico para descartar cualquier problema de salud asociado a su bajo peso.

Peso adecuado: No se requiere ninguna dieta de adelgazamiento, aunque si se desea moldear la figura (glúteos o caderas) se puede planificar una tabla de ejercicio físico y tratamientos locales de estética. Esto ha de ir acompañado de un plan dietético equilibrado, donde el consejo del dietista-nutricionista resulta esencial.

Sobrepeso y obesidad: Si una persona se encuentra por encima de su peso saludable, deberá plantearse acudir a una consulta dietética para mejorar sus hábitos de alimentación, y aumentar la práctica regular de ejercicio físico.

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Un comentario en “Día Nacional de la Nutrición

  1. No engordes, que estropeas el ecosistema

    Según un estudio publicado en The Lancet, la población obesa consume un 18 % más de energía que la de peso normal, en el estudio se indica que la política sobre el transporte personal tiene una gran influencia en los hábitos alimentarios y viceversa.

    Según los autores, la promoción de un transporte que implique ejercicio físico, como el caminar o ir en bicicleta podría ayudar a reducir la demanda de energía y a mejorar la seguridad alimentaria global.

    Cuando estudiaba bromatología animal me enseñaron a diferenciar la ración de mantenimiento, la de crecimiento y la de producción y a aplicarlo según el estado fisiológico y productivo de cada animal. Esto viene a cuento por que se estima que una población con un índice de masa corporal de 24,5 Kg./m2 consume 1.550 calorías diarias por persona para mantener el metabolismo basal (ración de mantenimiento) y unas 950 calorías de media para la actividad física diaria (ración de producción).

    En cambio, la población obesa requiere 1.660 calorías para mantener el metabolismo basal y unas 1.280 de actividad física. En conjunto los obesos consumirían un 18 % más de energía a la que habría que añadir el del sobre consumo de carburante en el transporte de los kilos de más.

    Mayor consumo de energía comporta más problemas medioambientales, cosa que conlleva mayor riesgo personal y medioambiental. Podemos afirmar que la obesidad aumenta los problemas medioambientales.

    Carlos Menéndez
    http://www.segurosmagazine.es

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