El tristemente célebre Fabra le ha ofrecido a Rajoy todos los compromisarios de Castellón.

POLÍTICA

El tristemente célebre Fabra le ha ofrecido a Rajoy todos los compromisarios de Castellón

¡Qué vergüenza, don Mariano!

El viernes pasado hubo dos fotos muy significativas. La primera, la de Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón, arropando con otros altos cargos municipales -en el interior de Génova 13- a Mariano Rajoy. Mientras, en la calle, hooligans de FJL –don Federico para sus oyentes- se manifestaban contra su propio partido. Y la segunda foto, la de Esperanza Aguirre –por cierto, desencajada su faz-, acompañada del yerno de Fabra, el actual consejero de Sanidad del Gobierno autonómico de Madrid, Juan José Güemes.

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La foto de Güemes se produjo cuando visitaba con Aguirre el hospital Ramón y Cajal. Ambos -sobre todo la presidenta madrileña- fueron increpados y abroncados por sindicalistas de UGT y CCOO, como consecuencia del huracán privatizador –de efectos devastadores en orden al Estado del Bienestar- que viene impulsando el Gobierno presidido por Aguirre. “Especuladora”, “no a la privatización” y “mentirosa” fueron algunas de las acertadas lindezas que tuvo que escuchar la liberal lideresa.

Un valioso presente
Fabra fue a Madrid a rendir pleitesía y visualizar su apoyo al maltrecho presidente del Partido Popular. Y es que Fabra respalda a Rajoy. El tipo con más presunción de escándalos económicos que hay en la primera división de la política española –el tristemente célebre cacique de Castellón-, le llevó a Rajoy un valioso presente: los avales de todos los compromisarios de la provincia castellonense. Y hasta se permitió aconsejar a su teórico señorito que sería oportuno que en el Congreso de Valencia se facilitara la presentación de otras candidaturas. Tener coartadas acostumbra a ser conveniente.

Dos cartas a la vez
También lo es jugar con dos cartas a la vez, como hace Fabra a través de su yerno. Güemes pertenece a la “generación de Agag”, según los periodistas Carlos Ribagorda y Nacho Cardero en el libro Los PPijos publicado en marzo de 2004. Ahí describen las andanzas de los jóvenes amigos de Agag, agrupados en el entonces llamado clan de Becerril o La Polvera. De Güemes puede leerse: “Andrea Fabra es la hija mayor de Carlos Fabra, amigo íntimo de José María Aznar (…), y está casada con otro joven cachorro popular, Juan José Güemes. Todo queda en casa”.

Hace cuatro años, Güemes -apadrinado por Rato- ya era consejero del Gobierno Aguirre. Su mujer, Andrea Fabra, ha sido senadora y en los comicios del 9-M fue designada por su padre número 2 de la lista por Castellón. Ciertamente, todo queda en casa los blindajes son los blindajes.

Jueces que huyen
El 28 de febrero de este año, El País informó que “la Unión de Consumidores de España (UCE), que representa a la acusación popular en el caso Fabra ha presentado una queja ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) para que evite sucesivos cambios de jueces en el juzgado de 1ª Instancia de Nules, donde se instruyen las diligencias de investigación del presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra (…)”. Hasta siete jueces han huido, han salido en los últimos años por piernas, del juzgado de Nules (Castellón). ¿Por qué? En julio de 2005, la UCE ya formuló otra protesta al CGPJ. En vano.

Los intereses creados
Las dos fotos -de Fabra con Rajoy y de Güemes con Aguirre- proyectan una nítida imagen de la realidad más profunda de la derecha, más allá de la crisis que sacude al PP desde hace dos meses y medio ya. Aunque emerjan en la batalla dos planteamientos no coincidentes de cómo debe ser la derecha española, lo cierto es que importan más –pesan mucho más- los intereses creados, sea escrito esto con la venia de Jacinto Benavente, que las formulaciones ideológicas.

Tenebrosos asuntos
Por lo demás, la absoluta pasividad de la cúpula del PP –tanto la de Aznar como la de Rajoy- ante los tenebrosos asuntos que se acumulan en relación a Fabra no hace más que certificar su indiferencia frente a la corrupción, salvo cuando afectaba a los socialistas, claro. El caso Fabra no es único en las filas conservadoras, como es bien sabido. Y el CGPJ continúa en manos del PP un año y medio después del tiempo reglado.

Bandera y cartera
Enarbolan con fervor la bandera. Pero garantizan antes que nada su cartera. ¿Cómo llegó Aguirre a la presidencia del Gobierno de Madrid del que forma parte Güemes? ¿Por qué Fabra sigue siendo presidente de la Diputación de Castellón y continúa en su papel de cacique de esa provincia? ¡Qué vergüenza, don Mariano!

Enric Sopena es director de El Plural.

Biodiesel y hambre: la crisis mundial de los alimentos en 20 claves.

EL MICROSCOPIO

La crisis mundial de alimentos, en 20 claves

MIGUEL MÁIQUEZ. 24.05.2008 – 05:14h

La creciente demanda de alimentos en la India es una de las causas de la crisis. (Gloria Nieto)

  • La escalada mundial en el precio de los productos básicos amenaza con crear 100 millones de pobres y conflictos en casi 40 países.
  • Éstas son las causas, las consecuencias y las posibles soluciones de uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el planeta a corto plazo.
  • Puedes leer aquí algunos detalles de la crisis alimentaria mundial.

1. ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Un gran aumento en el comercio internacional de los precios de los productos alimentarios más básicos:

  • El trigo, el arroz y el maíz son casi el doble de caros que hace un año.
  • En algunos países también se han duplicado los precios de la leche y la carne.
  • En diciembre pasado se registró el alza de precios mensual más alta en casi 20 años.
  • En 2007 los cereales experimentaron un alza del 41%; los aceites vegetales, del 60%; los productos lácteos, del 83%.
  • Esta tendencia no se ha frenado, sino que se mantiene: entre marzo de 2008 y el mismo mes de 2007, el valor de venta del trigo (materia prima para el pan) se disparó un 130%.
  • Hasta 70 productos agrícolas diferentes han aumentado su precio en el mercado internacional en un 37% en el último año.
  • Se trata de una crisis de dimensiones globales.
  • Los datos son de la ONU, concretamente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO (por sus siglas en inglés).

2. ¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES CAUSAS?

No hay una causa concreta, sino muchas. La combinación de todas ellas es lo que ha dado lugar a la crisis. Las más importantes son:

  • El elevado precio del petróleo, que afecta a todas las fases de la cadena, desde la producción de fertilizantes hasta el combustible de los tractores. Esta misma semana, el precio del barril de crudo de la OPEP alcanzó una nueva marca histórica al venderse el jueves a 127,59 dólares, 3,14 dólares (un 2,4%) más que el anterior día de cotización.
  • Una demanda de grano mayor que nunca, debida, principalmente, a tres factores: 1. El crecimiento constante de la población mundial, que alcanzará los 9.000 millones de habitantes a mediados de siglo. 2. El aumento en el consumo de productos animales como carne y lácteos (los animales que nos comemos se alimentan de grano), tanto en el primer mundo como, especialmente, entre las clases emergentes de países superpoblados como China (600 millones de habitantes más de aquí a 2020) o Brasil. 3. La producción de etanol y biodiésel para vehículos a partir de cereales. Se dedican inmensas áreas de cultivo a producir este combustible en lugar de comida.
  • La pérdida, en estos últimos años, de cosechas enteras, especialmente de arroz (principal fuente de alimentación de casi la mitad de la población mundial), debido a fenómenos meteorológicos adversos. La gran demanda de este cereal supera la cantidad disponible, lo que provoca un aumento de precios.
  • Los países que poseen cantidades almacenadas de grano, ante el riesgo de quedar desabastecidos, han restringido su venta. Tampoco ayuda la política arancelaria de los miembros de la UE y de otros países desarrollados.

3. ¿A QUIÉN BENEFICIA EL BIODIÉSEL?

En todo el planeta hay unos 800 millones de automóviles, que son los primeros causantes del efecto invernadero. Los críticos del uso del biodiésel como combustible alternativo (sustituto de un petróleo cada vez más escaso) señalan que, puesto que la producción de grano en los países ricos no es suficiente para satisfacer la demanda, se recurre a plantar grandes extensiones de monocultivos en Asia, América Latina y África para producir combustible, con los costes que ello implica, tanto en términos sociales como en cantidad de comida. En Brasil, por ejemplo, la producción de etanol desde el azúcar de caña ha conllevado deforestación.

Los defensores del biodiésel, por su parte, argumentan que se trata de un paso necesario ante la crisis energética, y que supone una transición en el desarrollo tecnológico de fuentes de energía más limpias y menos problemáticas. En cualquier caso, la industria biotecnológica, conectada en muchos casos con la petrolera, y necesaria para la producción de este combustible, sería la principal beneficiaria.

 

4. ¿QUÉ OTROS FACTORES INFLUYEN EN LA CRISIS?

  • Condiciones climatológicas adversas y desastres naturales, atribuidos en parte al cambio climático: las sequías de años en algunos de los principales graneros del mundo, como Australia o Centroamérica, y en zonas con riesgo constante de hambruna (Sahel, Eritrea); el tsunami del Índico en 2004 (tres años de cosechas perdidas); las grandes inundaciones de 2007 en Asia y Suramérica; el avance de la desertificación en China y el África Subsahariana; el ciclón de este año en Birmania…
    El alto precio del petróleo afecta a toda la cadena, desde la producción de fertilizantes hasta el combustible de los tractores.
  • Guerras: El conflicto de Darfur , por ejemplo, ha hecho que se hunda la producción de maíz en la zona. El impacto de cinco años de guerra en Irak también ha sido importante, tanto en el mercado energético como en el alimentario.
  • Otros, como la especulación existente en el mercado de alimentos o la crisis económica que atraviesa EE UU. Numerosas organizaciones no gubernamentales han responsabilizado a las políticas del Banco Mundial por el desaliento de la producción agrícola en los países pobres. La crisis ha avivado el debate sobre la globalización.

5. ¿HAY COMIDA PARA TODOS?

El problema no es tanto la falta de alimentos en el mundo, como la imposibilidad de acceder a ellos. Desde los años 70 la producción de cereales se ha triplicado, mientras que la población mundial sólo se ha duplicado.

 

6. ¿HA OCURRIDO OTRAS VECES?

El mundo no vivía una crisis global de alimentos como ésta desde hace 30 años. El momento actual puede acabar con tres décadas de relativa estabilidad en los precios de los alimentos básicos, que, salvo alguna excepción, no experimentaban ni grandes subidas ni grandes descensos, lo que hacía innecesaria la acumulación de reservas.

 

7. ¿CUÁNDO SALTÓ LA ALARMA?

Pese a que los efectos se venían sintiendo ya desde hace meses, fue el pasado mes de abril cuando la ONU advirtió de que el aumento del precios de los alimentos va a crear 100 millones de pobres más y causará conflictos hasta en 37 países. Naciones Unidas llamó a la crisis el “tsunami silencioso”.

 

8. ¿HUBO ALGÚN AVISO ANTERIOR?

Sí. Un informe de la ONU de febrero de 2005, al que apenas se hizo caso, señalaba claramente que 47 países afrontaban una escasez de alimentos, 36 necesitaban ayuda inmediata y 11 tenían perspectivas desfavorables. Muchas de las causas principales eran las mismas que ahora: crisis energética, sequías, guerras, cambio climático.

La ONU ya advirtió en 2005 de que 47 países afrontaban una grave escasez de alimentos.

 

9. ¿QUIÉNES SON LAS PRINCIPALES VÍCTIMAS?

Los pobres. Especialmente, los que viven en las ciudades, y, concretamente, los habitantes de las grandes urbes de los países menos desarrollados, ya que son los que, con salarios muy bajos, se enfrentan a los precios más altos de los alimentos importados.

 

10. ¿QUIÉN SE ESTÁ BENEFICIANDO?

En primer lugar, las multinacionales que copan los diferentes eslabones de la cadena de producción, transformación y distribución de los alimentos, y, en general, los grandes granjeros y las compañías de los países ricos (o emergentes en el mercado internacional) y grandes productores. En concreto, los de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá y Australia. Algunos granjeros pobres de estos países también se están beneficiado de los precios altos.

 

11. ¿CÓMO SE ESTÁ PADECIENDO LA CRISIS EN LAS DISTINTAS ZONAS DEL MUNDO?

  • En México, el precio de las tortillas (tortitas de maíz, básicas en la dieta del país) se disparó a principios de 2007, con incrementos de hasta un 25%. Como consecuencia subieron también otros productos básicos como la leche, el azúcar o los huevos.
  • En Egipto los precios de los alimentos más básicos se han incrementado hasta un 50% en el último año. El Gobierno ha incluido a 10 millones de personas en su red de asistencia social.
  • En EE UU el mercado minorista llegó a imponer restricciones a las ventas de arroz ante la falta de cantidad suficiente. En muchas zonas del país, las lluvias han hecho peligrar cosechas enteras de maíz. Los granjeros se están planteando cambiar los cultivos por soja.
  • India ha restringido la exportación de casi todos los tipos de arroz que produce. Ante el temor de una escasez generalizada, ha eliminado asimismo las tasas que grababan la importación de productos como el aceite o el maíz.
  • El ciclón que devastó Birmania hace unas semanas disparó los precios de los alimentos básicos y del combustible en uno de los países más pobres y aislados del mundo. El precio del arroz llegó a duplicarse en algunos mercados de Rangún. En la zona afectada por el desastre se cultivan más de dos tercios de la producción total del cereal del país.
  • En Tailandia, los precios del arroz se han multiplicado por tres entre enero y abril. El país es el principal exportador del mundo de este cereal.
  • El precio del arroz ha subido en Vietnam un 20% desde principios de este año. Ello, unido a una fuerte inflación general, llevó al Gobierno a prohibir la salida de este cereal hasta el mes de junio. No obstante, Vietnam, uno de los mayores exportadores del grano, espera tener una cosecha récord en la región del Mekong.
  • En Australia, la sequía, que dura ya seis años, ha reducido las cosechas de arroz en un 98%.
  • Rusia llegó a congelar por ley los precios de la leche, los huevos, el aceite y el pan.
  • Afganistán pidió la inclusión de dos millones y medio de personas más en en el Programa de Alimentos de la ONU. Las cartillas de racionamiento volverán a verse en este país por primera vez en más de 20 años.
  • China ha limitado sus exportaciones y ha impuesto cuotas a la importación. Sufre una inflación del 18%.
  • En Bangladesh los salarios no han subido en los últimos 12 meses, periodo en el que se ha duplicado el precio del arroz.
  • En Filipinas, que en los últimos 20 años ha perdido el 50% de su tierra cultivada como consecuencia del desarrollo urbano, el Gobierno pidió a varias cadenas de comida rápida que ofrecieran raciones con la mitad de arroz.
  • En Nigeria se produce muy poco trigo, pero la población cada vez consume más pan debido, en parte, al impacto del marketing realizado por los exportadores estadounidenses. El consumo de pan per cápita triplicó en este país entre 1995 y 2005, desplazando otros alimentos tradicionales. En el último año, el precio del pan en Nigeria se ha incrementado en un 50%. La demanda de trigo también se ha incrementado notablemente en países como Túnez, Venezuela o India.
  • En Italia, el pasado mes de septiembre se llevó a cabo una huelga por parte de los consumidores, que dejaron de comprar pasta durante un día. El precio del grano disparó el de la harina, que en un solo año había subido un 11%. Como consecuencia, los espaguetis, por ejemplo, estaban un 27% más caros.
    En Nigeria se ha triplicado el consumo de pan entre 1995 y 2005, desplazando a otros alimentos tradicionales.

 

12. ¿QUÉ EFECTOS TIENE EN ESPAÑA?

Como en otros países de nuestro entorno europeo, el consumidor ha notado fuertes subidas en los precios de alimentos básicos procedentes de cereales, como el pan o la pasta. El año pasado, los productos indispensables en la cesta de la compra experimentaron subidas muy fuertes (el pan,un 6,1% interanual; la carne de ave, un 6%; la de vacuno, un 5,7%). El pasado mes de abril la carne de pollo reflejó una subida del 12,93% con respecto a abril de 2007, y los huevos, del 10,74%. La subida de precios se va trasladando al resto de la cadena, y podría provocar el cierre del 30% de las explotaciones ganaderas de todo el país, según las empresas del sector.

Por otra parte, la escalada de los precios de las materias primas agrícolas ha provocado que unas 30 plantas de producción de biodiésel y bioetanol, inauguradas en los últimos dos o tres años en España, estén prácticamente paralizadas en la actualidad.

 

13. ¿QUÉ REACCIONES HA PRODUCIDO LA CRISIS?

La escalada de precios ha dado lugar a protestas por parte de la población más afectada. En mayor o menor escala, se han producido disturbios violentos por todo el planeta:

  • Haití. A principios de abril, y durante una semana, miles de haitianos se manifestaron -a menudo violentamente y al grito de “¡tenemos hambre!”- para denunciar el brusco incremento de los precios de los alimentos en varias ciudades del país más pobre del hemisferio occidental. Las protestas se saldaron con al menos 5 muertos y 200 heridos.
  • México. Miles de personas tomaron las calles en enero de 2007 para protestar por el alza en los precios de las tradicionales tortillas.
  • Argentina. En marzo, granjeros que exigían la revocación de un nuevo impuesto sobre la soja bloquearon barcos con cargamentos de grano y anuncian nuevos cortes en las principales autopistas del país.
  • Egipto. Cientos de policías fueron sacados a las calles en el mes de abril para abortar una huelga de protesta por el encarecimiento de los alimentos básicos.
  • Somalia. A principios de mayo, dos personas murieron cuando la Policía disparó contra los manifestantes en la capital, Mogadiscio. Protestaban por la escasez y los altos precios de la comida.
  • Afganistán. Cerca de 400 manifestantes bloquearon una de las principales carreteras del país el pasado mes de abril como protesta a la decisión de Pakistán de no seguir exportando trigo. Días después, el Gobierno paquistaní anunció que exportará 50.000 toneladas de trigo a Afganistán para ayudar a combatir la escasez de grano que atraviesa el país vecino, y a pesar de que Pakistán también vive una crisis similar.
  • Mongolia. Más de 20.000 personas se manifestaron en abril en la capital, Ulán Bator, para protestar por la subida del precio de los alimentos.
  • También se han registrados disturbios provocados por la carestía de los alimentos en Camerún, Costa de Marfil, Mauritania, Etiopía, Senegal, Burkina Faso, Madagascar, Pakistán, Filipinas, Indonesia…

 

14. ¿QUÉ CONSECUENCIAS POLÍTICAS HAN TENIDO ESTAS PROTESTAS?

Los disturbios han causado una gran inestabilidad política en países cuya situación, en la mayoría de los casos, es ya muy inestable. El caso más extremo ha sido Haití, donde las revueltas acabaron forzando la destitución del primer ministro, Jacques Alexis, por parte del Senado del país.

 

15. ¿TENEMOS RESERVAS?

Sí, pero cada vez menos. El Programa Mundial de Alimentos ha advertido de que las reservas de alimentos en muchos países se encuentran al nivel más bajo de los últimos 30 años, y en algunos casos de los últimos 60 años, “en gran parte es porque se consume más de lo que se produce”. En febrero, esta agencia de la ONU se vio obligada a pedir 500 millones de dólares (317 millones de euros) de urgencia a la comunidad internacional ante el agujero que el alza de los precios ha dejado en su presupuesto.

    Las reservas mundiales de alimentos se encuentran en
    su nivel más bajo en 30 años.

 

16. ¿CUÁNTAS PERSONAS DEPENDEN DIRECTAMENTE DE LA ONU PARA COMER?

En 2008 el Programa Mundial de Alimentos tiene previsto alimentar a 73 millones de personas en todo el mundo (de ellas, tres millones en Darfur).

     

17. ¿CUÁLES SON LAS PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO?

Las previsiones son poco optimistas. Según el Banco Mundial, la crisis no se va a resolver en unas semanas, ni siquiera en meses, sino que durará al menos siete años. Es decir, que estaremos padeciendo precios altos de alimentos al menos hasta 2015. Los nuevos hábitos alimenticios no van a cambiar de la noche a la mañana, China y la India van a seguir creciendo, el precio del petróleo sigue alto y tiene proyecciones de alza, los problemas climáticos van a seguir…
18. ¿HAY SOLUCIÓN?

Algunos gobiernos están enviando tropas para distribuir comida en barrios pobres, otros han ordenado un incremento de los salarios, otros han prohibido las exportaciones de grano… Pero las soluciones a la crisis ni cuentan con consenso ni son fáciles ni inmediatas. En cualquier caso, deberán adoptarse a escala global.

  • Granjas pequeñas. Algunos expertos recomiendan hacer grandes inversiones en granjas pequeñas, en lugar de dejarlas a merced del libre comercio. EE UU, sin embargo, apuesta más por sacar de sus tierras a los productores agrícolas menos efectivos, darles trabajo en las ciudades, y que con sus salarios compren comida barata, obtenida en campos cultivados más eficazmente.
  • Proteccionismo frente a más liberalización. Frente a la opción de combatir la crisis mediante un mayor crecimiento de las producciones agrícolas internas y más proteccionismo, la Organización Mundial del Comercio apuesta por liberalizar más aún los mercados mundiales, eliminando impuestos, trabas y aranceles.
  • Mejorar la productividad de las cosechas. Un granjero africano medio, por ejemplo, usa diez veces menos fertilizantes que uno occidental. Un granjero en la India produce el triple de comida que uno africano en la misma cantidad de tierra; uno chino, siete veces más. Esta mejora, no obstante, debe hacerse sin caer en un uso indiscriminado de pesticidas o en la destrucción de los modos de vida y de producción agrícola locales, en favor de formas de explotación de tipo occidental que acaben beneficiando tan sólo a algunas empresas (casi todos los cultivos transgénicos en el mundo están en manos de cinco empresas transnacionales; las mismas empresas controlan la venta de semillas y son las mayores productoras de agrotóxicos), en lugar de a los interesados. La apuesta por la modificación genética de las semillas y por los alimentos transgénicos como solución a la crisis es polémica. Conlleva graves riesgos ecológicos, plantea problemas éticos y puede dejar el control de la producción en manos de una élite.
  • Paralizar o establecer una moratoria en la producción de biocombustibles.
  • Mejorar los mecanismos de distribución de la ayuda. El proceso burocrático que conlleva reduce en muchos casos su eficacia. Centrar la ayuda en proyectos locales a medio y largo plazo y no exclusivamente, salvo en casos de emergencia, en dinero o toneladas de comida.
  • Poner freno a los especuladores. Limitar, por ejemplo, el número de contratos que pueden realizar.

19. ¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO YA PARA COMBATIR LA CRISIS?

     
  • La primera decisión de la ONU fue hacer un llamamiento, en particular a las naciones industrializadas, para que aporten con urgencia al Programa Mundial de Alimentos la suma de 500 millones de dólares para equilibrar su presupuesto ante los nuevos precios internacionales de los productos básicos alimentarios.
  • El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, creará un equipo de trabajo para combatir la crisis. Estará compuesto por los directores de todos los organismos de Naciones Unidas relacionados, así como por representantes del Banco Mundial.
  • La UE ha propuesto recortes en las ayudas agrícolas directas para dedicar ese dinero a políticas de desarrollo rural (en España, de los 897.170 productores que reciben ayudas solamente un 23% se vería afectado). Además, apuesta por una mayor vigilancia a los supermercados o ayuda agrícola a los países más necesitados.
  • EE UU ha ofrecido una ayuda directa de 700 millones de dólares. El Programa Mundial de Alimentos anunció un plan de 50.000 toneladas de comida para hacer frente a la escasez de alimentos y a la pobreza en Haití.

20. ¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS?

  • Reducir el consumo de carne. Una gran parte del problema se encuentra en que, por ejemplo, los brasileños comen ahora el doble de carne que hace 20 años. En China, cuatro veces más.
  • Tirar menos comida a la basura. Hacerlo no ayudará de forma directa a alimentar bocas en otra parte del mundo, pero supone un cambio en la conciencia sobre los hábitos alimenticios y un ahorro de dinero que puede emplearse en ayudar a solucionar el problema.
  • Donar dinero. Hacerlo a organizaciones que apuesten por un desarrollo sostenible.
     

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MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

EL PAÍS, 6 / 5 / 1984.


La historia les hizo así. Los partidos socialistas y los comunistas actualmente existentes son estructuras políticas con una lógica interna interrelacionada con la historia que han vivido y que han hecho. Ambos devienen de una toma de conciencia decimonónica sobre el sentido de la historia y del progreso humano, cuyo mejor codificador fue el socialismo científico y, en primer plano del mismo, Marx y Engels. La acción teórica y práctica del marxismo a través de sus organizaciones políticas y sociales ha contribuido a modificar las condiciones objetivas y subjetivas que hicieron posible el pensamiento original de Marx y Engels tal como se dio. La acción del marxismo también ha modificado al antagonista, ha debilitado su prepotencia, pero al mismo tiempo le ha obligado a adecuar instrumentos de ataque y defensa de nuevo tipo. Marx y Engels diagnosticaron certeramente la razón de la historia y las condiciones totales de su tiempo. Pedirles que además acertaran en la respuesta que iba a recibir el marxismo y en las intermodificaciones consiguientes sólo se puede hacer desde la ignorancia, la beatería o la mala fe.
    Las formaciones políticas herederas de la conciencia de lucha de clases fraguada a partir de la revolución industrial disponen de un metabolismo históricamente conformado en la dialéctica constante entre sus deseos y la realidad. Han interiorizado un conocimiento de la realidad y han exteriorizado un comportamiento histórico para modificarla positivamente, valiéndose de distintos mecanismos de adaptación a las circunstancias cambiantes. Aprehender realidad. Ésta es la clave de la cuestión. Naturalmente, a partir de un conocimiento científico de los mecanismos de la realidad, sea cual sea el énfasis que se ponga sobre tres fases interrelacionadas de una misma situación concreta: las claves económicas, las posibilidades políticas, la energía transformadora de la conducta social. Si se mantiene esta tensión dialéctica entre lo que se sabe, se asume y se hace, los partidos políticos progresivos están en condiciones de forzar los ritmos de la historia. Si se rompe esta tensión dialéctica, los partidos políticos tienden a instalarse en lo que ya saben y a convertirse en factores objetivos de retención de ritmo histórico, cuando no en instituciones fácilmente manipulables por los partidarios de convertir el filme en una foto fija.
    Los partidos políticos son sujetos colectivos pensantes, capaces de adquirir un saber, una conciencia y de actuar en consecuencia. Los de derecha tienden a convertir lo que ya saben en categorías de conocimiento universal eterno inmodificable, a lo sumo con capacidad mimética de adaptación a transformaciones superficiales. Pero la razón de ser de la izquierda radica precisamente en su papel de energía de cambio para bien, es decir, para mejorar cuantitativa y cualitativamente la condición humana contra toda alienación superable, contra toda alienación que tenga una razón de ser social.

Este sujeto colectivo pensante, este intelectual orgánico colectivo llamado partido, sea socialista o comunista, decide unos mecanismos de aprehensión de la realidad, metaboliza los datos recibidos y actúa. La bondad del procedimiento ha sido incluso cantada por los poetas: “Tú tienes dos ojos, pero el partido tiene mil”, escribe Bertolt Brecht en el inicio de su Oda al partido. En sus etapas de vanguardia de la conciencia crítica, socialismo y comunismo fomentan un aumento cuantitativo del saber de sus militantes y disciplinas internas de debate que acercan, dentro de lo que cabe, a esa elaboración colectiva de consciencia. Creo que es posible incluso delimitar el momento del tiempo histórico en que, ya separados comunistas y socialistas, atrofian sus mecanismos de aprehensión de la realidad a partir de servidumbres no sólo diferenciadas, sino incluso enfrentadas entre sí cruelmente. La lucha entre espartaquistas y socialdemócratas al acabar la primera guerra mundial o las batallas, no siempre meramente dialécticas, entre la II y la III Internacional, inmediatamente antes e inmediatamente después de la segunda guerra mundial, bloquean la capacidad de aprehensión critica de la realidad, en un doble sentido de la palabra bloquear: paralizan mecánicamente y alinean según el punto de referencia de dos bloques internacionales. Socialistas y comunistas aprenden, piensan y actúan en función de tomas de posición en una de las dos trincheras y tienden a convertirse en factores de parálisis histórica, de instalación en el empate histórico. El grado de agudización de la guerra fría, marca el grado de cerrazón o apertura en el bloqueo, y resulta de un primitivismo marxista ruborizante llegar a concebir la sospecha de que el deshielo dogmático de los años sesenta se debió al boom económico neocapitalista, que hizo a los unos menos hostigantes y a los otros menos recelosos.
    Lo cierto es que de ese largo período de guerra de trinchera los partidos comunistas y socialistas salieron seriamente afectados como sujetos conscientes. Los partidos socialistas reducían el intelectual orgánico colectivo a congresos fantasmales donde se imponían los hechos consumados, el saber digerido por el aparato profesional que esgrimía la lógica de lo pragmático. Y los partidos comunistas se dividían internamente en dos entes, sólo unidos por la cultura de las disciplinas y el seguidismo: el partido programador y el partido máquina, reducido casi siempre el partido programador a la prepotencia de los poderes fácticos internos, encabezados por los secretarios generales y los dirigentes creados a partir de las costillas de los secretarios generales. Los colectivos militantes se convertían paulatinamente en idiotas orgánicos colectivos informados a través de filtros cenitales. Sólo así se explica que los partidos comunistas occidentales tardaran más de veinte años en enterarse de que el asalto al palacio de Invierno era ya imposible y que algunos partidos socialistas del mismo hemisferio aún no sepan que actúan como agentes objetivos al servicio de la supervivencia del sistema capitalista.

El desencanto o la disidencia, cuando no la apostasía, jalonan de espíritus sensibles las cunetas de un largo camino que va desde 1945 hasta el infinito, y en el interior de los partidos de izquierdas se ha instalado una conciencia de administración de lo que ya se es y de lo que aún se tiene, es decir, de un patrimonio social que sólo sale al exterior los días de procesión electoral y en algunas otras fiestas de guardar. A los partidos socialistas aún les queda el morbo histórico de un bandazo electoral que les permita relevar a la derecha, más por una fluctuación del gusto colectivo que por una clara diferenciación de programas de gobierno. Pero a los partidos comunistas de Occidente, salvo el italiano, que tiene un patrimonio difícilmente dilapidable, sólo parece preocuparles la búsqueda de un espacio electoral que les haga necesarios históricamente y que les ayude a mantener un aparato burocrático.
    La sociedad civil asiste a este espectáculo cada vez más distanciada y a lo sumo convocada para elegir entre males menores, pero desde una sospecha, más o menos lúcida, de que el saber de la izquierda no se renueva y sus mecanismos de creación de conciencia colectiva y de movilización de energía de cambio están atrofiados. Prueba de ello es que los partidos de izquierdas no sólo tienen rotos los mecanismos de comunicación con la inteligencia no partidaria, sino que no han sabido localizar la aparición de nuevas formaciones de conciencia crítica como respuesta a injusticias objetivas que los partidos de izquierda o ignoraban o tenían olvidadas, o embalsamadas de retórica. Pongamos como ejemplos el ecologismo, el pacifismo o la liberación sexual, que hasta ahora tanto los partidos socialistas como los comunistas, en cuanto aparatos, sólo han sabido ignorar o manipular, más según razones electorales que de consciencia revolucionaria. Para muestra, el comportamiento de la socialdemocracia alemana occidental, que es promisil o antimisil según esté en el Gobierno o fuera del Gobierno, o de los partidos comunistas que son anticentrales nucleares… occidentales. Igualmente son incapaces los partidos de izquierda de dar una alternativa a la conciencia abstemia que impregna la disposición política de mayoritarios sectores de la sociedad, imbuidos de que sobreviven en un mundo de efectos sin causas, en el que la mejor elección es la del mal menor.
    Sería gratuito denunciar esta radical impotencia histórica desde una complacencia masoquista o como coartada de disidencia. La parte más lúcida, menos alienada, de la izquierda tiene la obligación de proponer el desbloqueo del intelectual orgánico colectivo, desbloqueo que previamente requiere una revisión de la razón de ser de partidos transformadores, reducidos a la función de porteros de trinchera o de instituciones contribuyentes al esplendor del supermercado de las ideologías desideologizadas. Casi 200 años de cinismo burgués enriquecen la finura de la distorsión practicada por la argumentación de la nueva derecha, que llega a reprochar a la izquierda tradicional su inutilidad revolucionaria. Pero no porque la crisis de ia izquierda sea un argumento de la vieja o nueva derecha deja de ser real. Esa crisis existe y activa la falta de capacidad de respuesta social a la situación de desesperanza que caracteriza a la sociedad civil de Occidente, una sociedad que ni siquiera tiene el proyecto de hacer algo para sobrevivir, que se limita a asumir cotidianamente que la han dejado sobrevivir.

La ofensiva ideológica de la nueva derecha empezó poniendo contra las cuerdas al marxismo como método de diagnóstico, y a los partidos marxistas, como instrumentos para la transformación positiva de la realidad. A continuación se puso en revisión la posibilidad de que la historia tuviera un sentido progresivo y que ese sentido pudiera ser activado. Finalmente, la ofensiva apunta al descrédito mismo del saber histórico, de la historia, porque así queda sin sanción el comportamiento de la reacción objetiva y se elude la gran cuestión: la necesidad de cambiar la idea de progreso acuñada por la conciencia burguesa, arruinada por el grado cero de desarrollo y la imposibilidad de mantener los niveles de acumulación capitalista. A la defensiva, con miedo a perder votos, a desestabilizar el statu quo de los bloques o a excitar el fantasma del fascismo, los partidos de izquierda tradicionales han dado la callada por respuesta, asumen un strip-tease teórico que más parece el lanzamiento de lastre desde un globo que pierde altura, y en lo fundameatal renuncian a renovar su conocimiento social, porque tal vez se pondría en cuestión su propia función. Y en cuanto a los intelectuales de izquierda no órgánicos, no militantes, o bien están en plena espiación por sus alienaciones pasadas o bien temen pasar al museo antropológico de la premodernidad, juntos y revueltos con el Manual de Economía de la Academia de Ciencias de la URSS, el santo prepucio de Kautsky, el tampax y el traje de baño incorrupto de Mao Zedong.
    Los malestares de la conciencia universal fin de milenio son malestares sociales derivados de una determinada organización de la producción y de la vida, y, por tanto, sigue siendo necesario un cambio radical de estructuras, sin que pueda separarse el plano nacional del internacional. El marco dialéctico de fondo sigue siendo la relación de dominación entre capital y trabajo, entre centros colonizadores y periferias colonizadas. Es decir, el marco sigue siendo, en lo fundamental, el que supo plasmar el socialismo cíentífico, al que hay que añadir más de 100 años de agudización y metamorfosis de las contradicciones. Pero es cierto que la radicalidad de estas contradicciones se manifiesta sobre todo en la periferia, y el escepticismo desganado del habitante de una provincia céntrica del imperio es consecuencia de su propia pérdida relativa de protagonismo. El tema de la crisis de la izquierda entretiene como una chuchería del espíritu que sólo tiene sentido en los escasos rincones del mundo (París, Londres, Malasaña, Olot) donde la izquierda ha podido permitirse el lujo de anquilosarse. Pero, incluso en esos rincones privilegiados, la izquierda sigue teniendo función cuando, por encima de razones de coyuntura, está en condiciones de elegir entre sandinistas y anti-sandinistas, entre burocracia soviética y aquellos disidentes que apuestan por las libertades como instrumentos para cambiar la vida y la historia, entre nuclearización y desnuclearización, entre política de bloques y desarme universal generalizado, sin olvidar tomas de partido tan elementales como elegir el sentido de austeridad que trata de imponer la patronal o el sentido que pueden asumir las clases populares a cambio de estimular el proceso de transformación.

Pero difícilmente la izquierda puede quejarse de la ofensiva de la nueva derecha y de la grave neutralidad apolítica de la juventud o de las masas cuando no ha sabido ni siquiera espabilar al intelectual orgánico colectivo que tenía más cercano y ha tolerado, por vía activa o pasiva, que se convierta en un idiota orgánico colectivo, idiota perfecto, porque ni siquiera sabe que lo es. Al margen de este querer o no querer, poder o no poder, la historia sigue y los aburridos provincianos o capitalinos del imperio pueden ver a través de la televisión, privada o pública, en blanco y negro o en color, cómo en la periferia la nueva derecha es otra cosa e inscribe 30.000 desaparecidos en el necesario debe de la democracia. Y sin ir tan lejos, los desganados occidentales pueden comprobar cómo los bobbies pierden la compostura cuando los pacifistas se oponen a que la nueva derecha convierta su peso en misiles atómicos y cómo los sofisticados ejecutivos de multinacionales, irónicos y sutiles perdonahistorias, puestos a elegir entre beneficios y contaminación, eligen contaminación.
    Al fin y al cabo, la izquierda nació históricamente para ganar la batalla del progreso, y si la izquierda realmente existente no sirve, las necesidades humanas la sustituirán por otra. Incluso pueden cambiarle el nombre. Pero me parece que no se trata de una simple cuestión nominal.

(Recogido por Vicent Vecher de www.vespito.net)