PARADOJAS.

varlos-gonzalez-trivino.jpgCARLOS G. TRIVIÑO

Las muchas horas invertidas por los socialistas en la lectura de Lakoff no nos han servido para detectar que el estado de opinión de los valencianos sobre la actuación del Gobierno central en nuestra comunidad no pendía de una guerra de cifras, sino de una guerra de marcos. Los marcos, dice Lakoff, son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. En la Comunitat Valenciana hemos obtenido unos malos resultados porque aunque nuestras cifras eran mejores que las suyas su marco era mejor que el nuestro.
Por sorprendente que pueda parecer, el PP ha tomado muchos de los elementos de la técnica nacionalista para construir su propio marco. Ha convertido al Gobierno central en un enemigo mortal, ha confiscado el uso de los rasgos identitarios valencianos, ha intentado monopolizar sus manifestaciones culturales, ha revivido su tradición medieval, ha usurpado sus emociones futbolísticas y, lo más importante, ha inoculado en la sociedad el sentimiento de vivir en una situación de agravio permanente. El marco ha sido inteligente hasta en el hecho de abominar de toda tentativa de nacionalismo nominal acomodándose así plenamente al modo de ser de esta sociedad.
La paradoja de la sociedad valenciana es que quiere sentirse española, defender lo que considera suyo con virulencia nacionalista y no ser identificada en modo alguno como tal. Que estos rasgos resulten contradictorios entre sí es algo que carece de toda importancia. Lo importante es que el PPCV ha construido un marco idóneo para atender simultáneamente todas esas demandas, mientras que el PSPV se mueve en un contexto referencial que invierte por completo el sentido de esas aspiraciones. De hecho, el PSPV es igual de contradictorio que esta sociedad, sólo que al revés. O sea, sufre complejos de españolidad, actúa en la práctica con un incomprensible temor sucursal y mantiene una nomenclatura nacionalista. La causa de los últimos resultados electorales es a mi modo de ver la siguiente: el método del PPCV es la mímesis y el del PSPV, el contraste.
La cabecera de la lista era sencillamente insuperable. El problema era mucho más profundo, más ancho y más sutil. Durante esta legislatura, las cifras podrán mejorar y la inversión central triplicarse. Si el marco está mal construido será indiferente, porque el marco es impermeable a todo dato que le contradiga. Así es que los socialistas valencianos no ganaremos ningunas elecciones hasta que demostremos con un marco contundente que ni nos seduce Barcelona ni nos manda Madrid.

*Secretario de Estudios y Programas del PSPV-PSOE Valencia ciudad.

Publicado en Levante-EMV (14.03.2008)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s