EL PP NO QUIERE QUE GANE RAJOY.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • Antonio Estella
  • ANTONIO ESTELLA

    03/03/2008

 

El PP no quiere que gane Rajoy

Es evidente que al pobre Mariano Rajoy le están creciendo enanos por todas partes. Da la sensación de que dentro de su partido hay mucha gente, quizá demasiada, que no quiere que gane estas elecciones. Revisemos brevemente la situación.

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Desde luego, Gallardón estaría encantado de que el que le ha apeado de las listas perdiera las elecciones. No nos tenemos que parar ni un sólo segundo en analizar este punto: pensemos, simplemente, en todos los mítines en los que ha participado en esta campaña (se cuentan como los pelos de la cabeza de un calvo). Es más raro, sin embargo, que tampoco Esperanza Aguirre quiera que Rajoy gane. Pero lo cierto es que esta es la única manera de entender la frase que pronunció la semana pasada: “para ser líder del PP, no es necesario estar en el Congreso de los diputados”. Rajoy, aunque perdiera, sí estaría en el Congreso, pero Aguirre no. Es decir, todavía no han sido las elecciones y ya se están enzarzando en la disputa sucesoria. Todo muy constructivo.

Luego está el bueno de Elorriaga. Desvelar la estrategia de tu partido ante los medios de comunicación, como Elorriaga ha hecho la semana pasada a un medio internacional y además de la reputación del Financial Times, solamente puede tener dos explicaciones: o bien el que lo hace es un tonto de remate y no sabe nada de política o bien lo hace a posta. No conozco a Elorriaga personalmente, simplemente le he visto en alguna que otra entrevista en CNN+, y desde luego, tonto, lo que se dice tonto, me parece que no tiene ni un solo pelo. Este tipo no da puntada sin hilo. Así que solamente puede caber la segunda explicación: al revelar la estrategia del PP en esta campaña (¿en esta legislatura?) y al hacerlo de la manera en que lo ha hecho, diciendo que lo que pretenden es crear un clima de crispación para retraer el voto de la izquierda, Elorriaga lo único que puede estar buscando es perjudicar las opciones del propio Rajoy. En este caso no le alimentaría un deseo de venganza, como a Gallardón, ni la ambición desmedida, como a Aguirre, sino más bien la íntima convicción de que el PP tiene que moderarse si quiere volver a ser alternativa algún día. Y, desde luego, con Rajoy al frente del PP, esto nunca será posible.

Podríamos seguir dando ejemplos: sin duda alguna, al que se le ocurrió la genial idea de la niña, un verdadero crack de la comunicación política, tampoco quiere que gane el PP; al que se le ocurrió insultar al Presidente del Gobierno diciendo que ha agredido a las víctimas (como si el PSOE no las tuviera) tampoco quiere que gane el PP; y al que se ocurrió, el fin de semana pasado, sacar a Aznar del armario, es decir, sacar a la persona que todo el mundo identifica con la foto de las Azores y la guerra de Irak, ese es un infiltrado del PSOE en la campaña del PP, directamente. Dicen que muchas de estas ideas fueron del propio Rajoy: al final va a resultar que ni él mismo quiere ganar el próximo 9-M.

Antonio Estella es profesor de Derecho Público en la Universidad Carlos III de Madrid

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Cristina Narbona aboga por la lucha contra el cambio climático como un desafío ético

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Cistina Narbona con Heliodoro Gallego, alcalde de Palencia, buen amigo y mejor persona. 

EFE – Palencia – 04/03/2008 02:59
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha abogado hoy en Palencia por la lucha contra el cambio climático como un desafío ético que el Partido Socialista suma al reto medioambiental para contribuir a un mundo más justo.

La ministra, que ha participado hoy en un acto público en Palencia, acompañada de los candidatos socialistas al Congreso y al Senado por esta provincia, ha calificado esta legislatura como “la del derecho al Medio Ambiente”.

Un derecho que figura en la Constitución Española pero que se había quedado atrás desde 1978 y que otorga a todos los españoles el derecho a respirar un aire limpio, a beber agua potable, a tener silencio o a que la ciudad se transforme de acuerdo con el interés general y no de unos pocos, según ha señalado.

Narbona ha recordado que en esta legislatura el Ministerio de Medio Ambiente ha remitido diez leyes a las Cortes “que sirven para que cada ciudadano pueda exigir sus derechos al medio ambiente en España”.

Así, se ha aprobado una Ley que garantiza el derecho de los ciudadanos a la información y participación en materia medioambiental, se ha creado un fiscalía para combatir los delitos ecológicos y los urbanísticos y se ha aprobado una ley de responsabilidad medioambiental para las empresas, ha recordado.

Pero sobre todo ha incidido en la lucha por el cambio climático como un “desafío” no solo ambiental sino ético y social porque “si combatimos el cambio climático estamos contribuyendo a un mundo mucho más justo”, ha subrayado.

Narbona ha insistido en que los países desarrollados “tenemos la obligación moral” de contribuir a que se reduzcan las emisiones de CO2 y a apoyar que el desarrollo de esos países más pobres y que más sufren las consecuencias del cambio climático, se haga sobre unas bases diferentes.

En este aspecto ha asegurado que España “puede contribuir a este cambio” porque está a la cabeza del mundo en cuanto al aumento en el uso de las energías renovables y porque las empresas españolas son líderes mundiales en proyectos de energía eólica y solar.

Además el PSOE plantea en su programa electoral que en 2020 el 40 por ciento de la energía que se consuma provenga de energías limpias, ha apuntado.

ZAPATERO GANA, DE LARGO, EL SEGUNDO DEBATE.

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FERNANDO GAREA – Madrid – 04/03/2008 00:59
Zapatero salió ayer dispuesto a no dejar pasar ni una para dar la vuelta esta vez a las acusaciones de Rajoy.

El candidato del PSOE, más contundente, hizo en el segundo debate lo que no hizo en el primero, devolver todos los golpes.

Sobre todo, en el caso del terrorismo, donde Rajoy esta vez intentó ser menos agresivo y omitió la expresión de la agresión a las víctimas, pero terminó cayendo en la trampa de debatir sobre Irak y defender aquella guerra.

Zapatero estuvo mejor ayer y no cometió errores. Rajoy no ganó y eso le hizo perder. “Miente siempre y en todo lugar”, le dijo Rajoy a su oponente con reiteración.

El líder del PP se empeñó en pedirle opinión sobre un expediente en Catalunya a un comerciante que rotuló en castellano

“Usted engaña y utiliza siempre el terrorismo”, le contestó Zapatero sin eludir esta vez la respuesta a las acusaciones.

Sí fue una repetición del primero en los asuntos en los que cada uno puso más énfasis: Zapatero habló de desaceleración económica y de política social y Rajoy quiso centrar el enfrentamiento en la subida de precios, la inmigración, el terrorismo y el modelo de Estado.

Ayer fue muy distinto el debate porque el candidato del PSOE intentó poner en primer plano las propuestas de futuro.

Rajoy siguió anteponiendo la crítica a la situación social y económica actual, sin salirse del guión del panorama negro y catastrófico.

Fue igual de duro el cara a cara, pero, al menos, estuvo trufado de futuro y propuestas y fue mejor.

Acuerdo sobre terrorismo

El momento más agrio volvió a ser el del terrorismo. Esta vez Zapatero dio la vuelta a la acusación con un primer golpe de efecto: sea cual sea el resultado de las elecciones ofreció apoyo al Gobierno sobre terrorismo sin condiciones, “haga lo que haga”.

Y un segundo golpe porque le acusó de utilizar siempre el terrorismo, incluyendo el 11-M y sobre todo, la guerra de Irak, cuando el Gobierno de Aznar y de Rajoy utilizó como excusa la lucha contra el terrorismo islamista.

Rajoy respondió condicionando el apoyo al Gobierno sobre terrorismo a que sea para “derrotar a ETA, no para negociar” y le acusó de desbaratar la política anterior que dejó a la banda más débil que nunca.

A continuación el candidato del PP se metió en un lío cuando intentó argumentar que Zapatero, que sacó las tropas de Irak, apoyaba la invasión. “¿Sigue apoyando la guerra de Irak?”, le preguntó Zapatero y Rajoy respondió con las resoluciones posteriores de la ONU.

“Esto sí que es una exclusiva mundial, yo apoyé la guerra”, dijo Zapatero con ironía, al comprobar que le había dado resultado la trampa.

El candidato socialista arriesgó hasta el límite, o quizás lo traspasó, al utilizar un argumento que nunca se había atrevido a emplear, el del número de muertos en cada legislatura. “¿Qué política antiterrorista prefiere? ¿Esta en la que ha habido cuatro muertos o la de ustedes en la que hubo 238 muertos? Usted utiliza el dolor de las víctimas”, le dijo.

Zapatero: “Ustedes no han superado la derrota electoral”

Rajoy le respondió que cuando se inició esta legislatura ETA llevaba un año sin matar y estaba más débil que nunca.

El siguiente paso fue el 11-M, sobre el que Zapatero le dijo que “mintieron e intoxicaron”, hasta poner en cuestión el Estado de Derecho.

El del PP le respondió que ellos detuvieron a los culpables y le acusó de ganar las elecciones en 2004 gracias al atentado.

“Ni un solo soldado en ninguna guerra ilegal” y “ustedes no han superado la derrota electoral”, dijo Zapatero.

También fue dura la discusión sobre inmigración y, además, quedó clarísima la diferencia ideológica entre ambos.

Primero porque Rajoy lo incluyó como asunto preferente en política social y segundo porque las dos palabras más repetidas en este asunto por el dirigente del PP fueron “orden y control”.

Insistió en los males de la regularización del actual Gobierno y Zapatero le dijo que el PP hizo cinco regularizaciones y, en lugar de ligarlas a un contrato de trabajo, bastaba presentar “la factura del televisor o la de la rueda de una bicicleta”.

Rajoy habló de “grave problema” con la inmigración y se comprometió a que sólo permanezcan en España los que estén en situación legal y con contrato, que se expulse a los delincuentes, que se incremente la ayuda al desarrollo y que se haga una política europea.

Zapatero lamentó que el PP, con el contrato de integración, quiera tratar a los inmigrantes como “presuntos delincuentes”, y aseguró que su política se basa en evitar que salgan de sus países de origen con acuerdos bilaterales, incrementar el control de las fronteras y devolver a los ilegales, también con esos acuerdos. Puso empeño en remarcar la aportación para la encomía de los inmigantes.

Respecto a la economía, Zapatero utilizó tres armas: las cifras macroeconómicas, las palabras de Elorriaga en Financial Times sobre “sembrar dudas respecto a la economía” y siete medidas concretas.

En el turno final, Zapatero se comprometió a “mejorar las cosas”

Rajoy repitió sus argumentos sobre la subida de precios y los gráficos sobre la evolución ascendente del IPC, sin que Zapatero hiciera nada porque “estaban dedicados a hacer cábalas con España y a negociar con ETA”.

Sólo al final, habló de propuestas como la reducción del IRPF y del impuesto de sociedades y el cambio en los organismos reguladores.

Zapatero llevó un libro blanco que aportó teatralmente para mostrar la veracidad de sus cifras e inició su intervención sobre economía con siete medidas concretas: acuerdo social con sindidatos y empresarios, acelerar el plan de infraestructuras, 150.000 viviendas de protección oficial, recolocación de parados de la construcción, pago de 400 euros, ampliación del plazo de hipotecas y acuerdo con el sector de distribución para el autocontrol de precios.

En este punto se enzarzaron durante varios turnos en dos cuestiones: el coste de productos básicos y si el PP se preocupó de la economía desde el inicio de la legislatura y, en concreto, cuál había sido la primera pregunta planteada por Rajoy.

El líder del PP se empeñó en pedirle opinión sobre un expediente en Catalunya a un comerciante que rotuló en castellano.

Reiteró la pregunta al candidato del PSOE y éste respondió sin hablar del caso concreto, pero abriendo el foco a la gestión de su oponente como ministro de Educación, cuando pactó con los nacionalistas y no se preocupó por el castellano.

En el turno final, Zapatero se comprometió a “mejorar las cosas”, dijo que estará “muy cerca de quienes no tengan de todo” y concluyó: “Buenas noches y buena suerte”.

Rajoy se dirigió a los votantes socialistas e insistió en su niña que, según dijo, está en su cabeza y su corazón.