LOS CÁMBIOS DEL PP EN CATALUNYA APUNTAN QUE LA FACTURA ELETORAL A PAGAR POR EL PP EN MARZO SERÁ MAS ALTA QUE EN 2004.

enric_sopena3.jpg

21/07/2007

La víctima no ha sido Piqué, ha sido Rajoy

La factura a pagar por el PP en marzo será más alta que la del 14-M

El retorno de José Bono a la política activa confirma, a ojos de la ciudadanía, que el flanco del PSOE más moderado o centrista –de acuerdo con el lenguaje convencional político- sigue presente en el conjunto del proyecto de José Luís Rodríguez Zapatero. En cambio, dentro del PP se viene produciendo el mismo fenómeno, aunque circula en dirección exactamente contraria. El caso más reciente es el de Piqué.

Los centristas genoveses corren graves riegos. A Piqué le disparó Acebes por la espalda, mientras Rajoy seguía por televisión el Tour, que es lo que le gusta. La gaviota pepera está acostumbrada a zamparse centristas como si fueran peces cándidos e incautos. Los guardianes de la ortodoxia tradicional no consienten la más mínima tibieza o disidencia. Los herejes sobran. No ocurre en el PP aquello que, con alguna sorna, repetía Alfonso Guerra respecto al PSOE de que “quien se mueve no sale en la foto”. Aquel que siendo del PP se mueve no es que no salga en la foto, es que acaba teniendo que salir casi por piernas de Génova 13.

Acertado diagnóstico
“El radicalismo se ha apoderado del PP”, ha declarado Bono. “El Partido Popular quiere acebes y zaplanas por todas partes”, añade. Acertado diagnóstico. El PP sólo dio muestras –más aparentes que reales, pero muestras al fin y al cabo- de moderación cuando vio de cerca las orejas al lobo. Es decir, hace once años, cuando los resultados electorales de marzo de 1996 situaron a Aznar entre la espada y la pared. O pactaba con CiU o no podría gobernar España. El Pacto del Majestic supuso que el PP renunciara o amortiguara su tendencia a la crispación. La templanza conservadora duró una legislatura.

La mayoría absoluta
La mayoría absoluta alcanzada en marzo de 2000 acabó convirtiéndose en un ejercicio de autoritarismo in crescendo de Aznar. Sólo así se entienden episodios como el del Prestige, la boda imperial de Ana y Alejandro y, sobre todo, el empecinamiento bélico de Aznar, transformado en lugarteniente de George W. Bush. La traca final fue su soberbia infinita, que le llevó –con la ayuda de su fiel mayordomo Ángel Acebes- a creer que la realidad era posible cambiarla según sus caprichos y sus intereses. Había sido ETA la autora del 11-M y punto. Consecuencia: perdieron las elecciones. Las ganó el PSOE con holgura. Las encuestas de última hora apuntaban hacia un empate técnico o una victoria mínima del PP. Rajoy pagó muy caro las mentiras de Acebes.

Derrota más severa
La factura que tendrá que pagar Rajoy el próximo marzo será todavía más alta. La huida hacia delante de la derecha está llegando inexorablemente a la meta. Esta vez la derrota en las urnas puede ser incluso más severa. Sería, por otra parte, lo mejor que le podría pasar al PP. Los cambios en el interior del partido serían obligados y de envergadura. El ciclo de Aznar/Rajoy terminó el 14-M. Todos los esfuerzos para prorrogarlo han sido desmesurados, ímprobos y, a la postre, ridículos. Ningún humano puede detener el tiempo. Y el tiempo del radicalismo neocon ha terminado. La víctima del golpe de mano contra Piqué no ha sido Piqué. Ha sido Rajoy. Que nadie se engañe.

E.S.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s