LOS SINDICATOS SACAN DE SUS CASILLAS AL PIJERIO DEL PP.

02/05/2007

Los sindicatos sacan de sus casillas al pijerío del PP

UGT y CCOO, elementos sobresalientes del salto gigantesco dado por España desde la transición

Los medios neocon, próximos al PP, menosprecian a los sindicatos. A la derecha le molesta que los representantes de la mayoría de los trabajadores -de los asalariados en general- se manifiesten en la calle cada 1 de mayo. Les irrita aún más que UGT y CCOO, fundamentalmente –aunque haya también otros respetables sindicatos en activo-, hayan llegado a ser organizaciones potentes, reivindicativas cuando es necesario, con amplia y acreditada capacidad de interlocución. Han demostrado de forma sobrada, desde que conquistaron su legalización, que son organizaciones responsables y sensatas, garantes de los derechos laborales de millones de ciudadanos.

A la hora de las movilizaciones y las huelgas ni UGT ni CCOO acostumbran a amedrentarse. Le montaron huelgas generales a Felipe González y se la montaron también a José María Aznar. Pero a la hora de los pactos han exhibido asimismo una gran flexibilidad. Quienes acusan a los sindicatos de ser corporaciones obsoletas o caducas sueñan con los tiempos de Margaret Thatcher, adalid del neoliberalismo salvaje y promotora de reventar a los sindicatos británicos, lo que logró en parte.

Época ominosa
O sueñan tal vez con aquellos años de prolongada pesadilla, esa ominosa época de las concentraciones sindicales en el estadio Santiago Bernabéu, con los coros y danzas cantando y bailando ante el dictador, cuando el sindicalismo no era más que una burda caricatura y estaba proscrito el derecho de huelga. ¿Cuántos obreros, cuántos líderes clandestinos de CCOO y UGT, fueron detenidos, condenados en juicios aberrantes y finalmente encarcelados?

En clave progresista
Les crispa también a los soñadores de nostalgias que estos sindicatos de amplio espectro no hayan renunciado a su ideología básica. Son sindicatos de clase. Son sindicatos de izquierdas, cuya labor –más allá de las contradicciones y de los errores- procura desarrollarse en clave progresista. En Telemadrid, por ejemplo, el Comité de Empresa se ha convertido en el obstinado guardián de la libertad de expresión, secuestrada por Esperanza Aguirre, la Thatcher madrileña. Como hicieran asimismo los sindicatos en RTVE durante el apagón informativo y la práctica desaparición del pluralismo, lo que sucedió bajo la gestión del Gobierno Aznar.

Salto gigantesco
El salto gigantesco de este país –desde el subdesarrollo y la caverna a la prosperidad económica y una creciente cohesión social- no se entiende sin enumerar muchos factores que han hecho posible algo que parecía imposible en los inicios de la transición. Pero uno de los elementos sobresalientes del cambio positivo que se ha registrado aquí se encuentra en el papel desempeñado por CCOO y UGT. Con la democracia, los súbditos pasamos a ser ciudadanos. Y los obreros dejaron de ser esclavos. Todo eso saca de sus casillas al pijerío del PP. A todos cuantos siguen creyendo que España es un cortijo y ellos, los dueños.

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