El abismo entre el Primer y el Tercer Mundo, en pocas palabras.
El abismo entre el Primer y el Tercer Mundo, en pocas palabras
- Gapminder muestra en gráficos las diferencias de desarrollo.
- Se puede observar desde la evolución del sida hasta la mortalidad infantil.
- La ONU utiliza los datos y Google ha comprado el programa de gráficos con el que se visualizan.
- Consulta las anteriores entregas de esta serie.
Como los paisajes, hay fenómenos de una magnitud tal que resultan, literalmente, incomprensibles; ideas tan grandes que la mente se niega a abarcarlas, tan fuera de la experiencia cotidiana que el intelecto no puede procesarlas para entender.
Los cambios demográficos que han ocurrido durante el siglo XX entran en esta categoría de fenómenos de difícil comprensión. Y para resolver este problema nació Gapminder, un arma intelectual contra el hambre, la pobreza y la desigualdad. Ante todo, un arma que mata mitos.
Nació con la explícita intención de hacer conscientes a los habitantes del Primer Mundo, nosotros, de las desigualdades con el Tercer Mundo; de ahí su nombre de Gapminder (del inglés gap, hueco, y mind, alertar; también un juego de palabras con el famoso dicho del metro de Londres, ‘Mind the Gap‘, cuidado con el hueco).
Gapminder desarrolló el programa Trendalyzer, en el que se basan las gráficas animadas de su página web. La función de este sistema de visualización de datos es dejar claras las realidades sociales del planeta en que vivimos, porque el primer paso hacia la cura de una enfermedad es su diagnóstico correcto. Y tenemos demasiadas ideas erróneas sobre lo que aflige a la Tierra como para poder ponernos a curarla.
Las cosas han cambiado sobremanera en el último siglo. Las ideas preconcebidas sobre lo que es el Tercer Mundo y en qué se diferencia del Primero son hoy radicalmente falsas, debido a los tremendos cambios económicos y demográficos que se han producido, en especial los últimos 50 años.
Las cosas ya no son como eran en los años 50 del pasado siglo, y si no sabemos cómo son ahora es difícil cambiarlas para bien. Gapminder intenta resolver el problema con un excelente y sencillo sistema de visualización dinámica de datos; se trata de unas gráficas bidimensionales que permiten seleccionar diferentes parámetros y compararlos, a lo largo del tiempo y entre países.
Unos círculos coloreados proporcionales a la población de cada país muestran la posición en cada momento de acuerdo con las variables elegidas, y el conjunto se va moviendo por la gráfica con el paso de los años. Juega con el sistema; es mucho más difícil explicarlo que entenderlo y utilizarlo.
Aunque parezca sencillo, reunir este tipo de bases de datos es una hazaña, porque se trata de cifras contrastadas, con garantías y (lo más difícil), comparables a lo largo de países y años. Muchos provienen de informes de la ONU, otros de otros organismos internacionales de seriedad comparable, y todos son fiables y serios. El panorama que ofrecen es de fiar.
Lo cual no quiere decir que sea agradable. Algunas conclusiones básicas repelen instintivamente al habitante medio informado del Primer Mundo. Las condiciones de vida, medidas en términos de media de hijos por mujer frente a esperanza media de vida, han sufrido una espectacular mejora en la inmensa mayoría del llamado Tercer Mundo en el último medio siglo, lo cual es especialmente llamativo cuando se ve que esta tendencia está abanderada por China y la India, los dos países más poblados del planeta.
Sólo un puñado de países africanos se han quedado descolgados en esta ‘primermundialización’ global, que ha afectado a una importante parte del total de los humanos. Cómo son los países más pobres del mundo, y cuáles son, puede ser una sorpresa.
Gapminder está lleno de historia. En ciertas gráficas puede literalmente contemplarse el impacto brutal de la epidemia del SIDA en el África subsahariana, contemplando cómo a partir de mediados de los años 80 la esperanza de vida se desploma casi en vertical, pasando en menos de un lustro en algunos casos de casi 60 años a menos de 30: toda una catástrofe demográfica.
También es posible ver los genocidios camboyano o ruandés en gráficas que resumen en un simple abarcable punto móvil innumerables tragedias personales; que permiten aproximarse a la magnitud inmensa de la historia como quien se asoma a un abismo.
También Google cree en Gapminder, hasta tal punto que compró Trendalyzer en 2007, y ahora se encarga de su desarrollo. Esto quiere decir que habrá más; más visualizaciones, más datos, más iluminación. Si entiendes el inglés, no te pierdas las legendarias presentaciones del profesor Rosling en diversos foros, en especial el congreso TED; utilizando Gapminder y en alguna ocasión tragando espadas (especialidad que domina), Hans Rosling procede a dinamitar una por una todas las preconcepciones erróneas que podamos tener sobre el estado del planeta.
Ojalá que el mejor conocimiento de los precipicios que nos separan que proporciona Gapminder nos ayude a tender puentes y a reducir magnitudes. A veces un gráfico puede cambiar mundos.
- Consulta las anteriores entregas de esta serie.
(Publicado en 20minutos.es)
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