JUICIO SEMIFINAL PARA DE LA ROSA, PRADO Y EL CAPITALISMO GOLFO.
ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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JOSÉ GARCÍA ABAD
11/12/2007
Ecos de S.A.
Juicio semifinal para De la Rosa, Prado y el capitalismo golfo
El caso Grand Tibidabo ha sido aplazado por la Audiencia de Barcelona hasta el día 14 de enero. Sería el juicio final de Javier de la Rosa y compañía, un proceso-río de 13 años de aguas sucias, nacido en Kio y ramificado en diversos afluentes que salpicaron hasta al lucero del alba. En la “compañía” destaca el vicepresidente de Grand Tibidabo, Manuel Prado y Colón de Carvajal, administrador privado y amigo íntimo del Rey desde antes de que el monarca subiera al trono y hasta que fue enjuiciado por llevarse cien millones de dólares utilizando el nombre de Don Juan Carlos.
De emitirse finalmente sentencia el 14 de enero sería el paso de página aparente de una época marcada por el predominio del capitalismo golfo y del tráfico de influencias que protagonizaron Javier de la Rosa, Mario Conde y Los Albertos, un trío de tiburones que se asociaron en intereses comunes; los dos primeros se conjuraron en la estrategia del ventilador de basura. “Los Albertos”, Alcocer y Cortina, compañeros del Rey en diversas cacerías Prado fueron condenados en sentencia firme por el Tribunal Supremo y esperan a la puerta de la prisión hasta que lo decida el Tribunal Constitucional, que no encuentra tiempo para adoptar una solución. Digo que el paso de página sería aparente porque persiste el capitalismo golfo aunque aplica métodos más refinados como el perpetrado en Estados Unidos con las hipotecas basura.
La estafa del Grand Tibidabo es una pequeñez comparada con la grand corrupción diseñada desde el Grupo Torras, la empresa que representaba en España a KIO, la agencia gubernamental del emirato kuwaití en aquellos tiempos procelosos de la invasión de Sadam Husseim y de la primera guerra del golfo. Javier de la Rosa se aprovechó de la invasión, de que en el emirato no había emires para manejar ingentes cantidades de dinero para su beneficio personal y para procurarse blindajes cultivando la amistad del Rey y el agradecimiento de Jordi Pujol, a la sazón presidente de la Generalitat.
El pretexto de la entrega de dinero a Prado, un aventurero imprudente de escasos escrúpulos era la supuesta actuación del monarca a favor de una intervención armada en Iraq. De paso Javier de la Rosa conseguía entrar en el palacio de la Zarzuela esperando un alto blindaje ante posibles actuaciones del Ejecutivo y del Judicial. Como decía, el caso del Grand Tibidabo, que perjudicó a 8.000 personas, gente humilde, viudas y jubilados que le habían confiado sus ahorros de toda la vida – un Gescartera para pobres – es de menos envergadura que el de Kio aunque también resulta emblemático. Si con Kio el tiburón catalán pretendió corrupciones de Estado con Gran Tibidabo, producto de la fusión de Grand Tibidabo (parque temático) con el Consorcio Nacional del Leasing (CNL) captadora del pequeño ahorro, las corrupciones afectaban al gobierno catalán de la época.
Javier de la Rosa engrasó al sector negocios de Convergencia y Unión, les financió medios de prensa y otras iniciativas “patrióticas” correspondidas por Jordi Pujol, que le nombró “empresario modelo”, un título premonitorio pues el empresario acabaría en la cárcel Modelo de Barcelona. Con el dinero que Javier de la Rosa sacó de la caja de Grand Tibidabo proporcionó al administrador privado del Rey 1.300 millones de pesetas por una finca que este tenía en Sevilla que valía la mitad
La Audiencia de esta provincia intentó ayer la consumación del juicio final de Grand Tibidabo gracias a una sentencia pactada con los acusados, un procedimiento inventado para que los juicios no se eternicen. Teniendo en cuenta que este acuerdo pactado se ha conseguido trece años después de que se produjera el delito, se hace uno una idea del dilatado concepto de eternidad manejado por la Justicia española. El pacto en cuestión – “acuerdo de conformidad” es el nombre técnico – consiste en que De la Rosa cumpla tres años de cárcel en lugar de los 13 pedidos por el fiscal y que los demás acusados, entre ellos Manuel Prado y Colón de Carvajal, actualmente en tercer grado carcelario, asumieran penas de entre seis meses y año y medio -un año en el caso de Manuel Prado – la cuarta o quinta parte de lo pedido por el fiscal. El “acuerdo de conformidad” no libra a Javier de la Rosa del juicio civil en el que se le reclaman 11.000 millones de pesetas en razón del agujero ocasionado por el financiero.
El asunto no pudo liquidarse ayer por la negativa del abogado del Estado a retirar la acusación por fraude fiscal contra los procesados por los que solicita penas de hasta cuatro años de prisión y el pago a Hacienda de más de cinco millones de euros.
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