OPINIÓN: LA CRISIS QUE SE AVECINA TIENE CULPABLES.
ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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JOSÉ GARCÍA ABAD
27/09/2007
Ecos de S.A.
La crisis que se avecina tiene culpables
Pedro Solbes asegura que no está cambiando el ciclo, pero ha diseñado un presupuesto expansivo porque sabe que el ciclo está cambiando aunque de momento lo virtuoso es hablar de “desaceleración”. El vicepresidente ha hecho un presupuesto suavemente anticiclico, con aumento del gasto social y rebaja de impuestos pero manteniendo el superávit fiscal. Un presupuesto cómodo, continuista y que, por este año – “el próximo ya veremos” – se cuadra el “sudoku” de las comunidades autónomas.
Al vicepresidente económico parece que se le ha pegado el optimismo antropológico del jefe y ha hecho sus números sobre la base de que el PIB crecerá un 3.3 por ciento el próximo año. Está claro que Solbes no cree o ha hecho caso omiso de la crisis que parece cernirse sobre el mundo, incluida España. Ninguno de los gurús que he consultado consideran probable semejante crecimiento limitando sus discrepancias entre el 2.5 y el 2.7 por ciento aunque hay quien cree posible que descienda hasta el 1.5 por ciento lo que de hecho podría considerarse como recesión.
La crisis no viene en esta ocasión del sudeste asiático o del efecto tequila; no procede de la inconsciencia tercermundista sino del mismísimo Wall Street en la capital financiera del mundo. Allí han reaccionado con una bajada casi salvaje de los tipos de interés lo que muestra el miedo a una recesión que, no obstante, se sigue manejando como una hipótesis no desdeñable.
La crisis que se cierne sobre el mundo es de confianza, es la crisis del “No se fía” que se manifiesta principalmente en la liquidez y en el crédito. Es una crisis que tiene culpables: los banqueros y otros operadores de los mercados que han abusado de la ingeniería financiera, han actuado con imprudencia en el mejor de los casos y con descaro, alevosía y falta de escrúpulos en su mayoría, en una actuación que no se diferencia demasiado de los desaprensivos de Afinsa o Gescartera. La crisis ha sido consecuencia de la opacidad y del maquillaje de los activos que ponían a la venta y que ha provocado que el público no estuviera en condiciones de diferenciar el oro de la chatarra. Así lo reconocía José Luis Malo de Molina, director general del Banco de España en la entrega de los premios a la Transparencia Informativa que cada año, desde hace 27, organiza el semanario económico “El Nuevo Lunes”.
Naturalmente, el director de nuestro banco central responsabilizó en exclusiva a los operadores americanos salvando la limpieza de nuestra banca. Ciertamente, los primeros culpables son quienes lanzaron sus hipotecas basura, los banqueros de manga ancha que repartieron dinero a gente sin posibilidades de devolverlo garantizando una revalorización imposible de la vivienda. Sin embargo, la banca española no está libre de culpa. Aquí se mantienen las precauciones y fianzas habituales pero en toda la locura inmobiliaria que hemos vivido desde hace más de una década se ha incurrido en peligrosas prácticas, como la financiación del cien por cien del precio de la vivienda y a veces hasta de un 125 para amueblarla o para que el propietario pudiera respirar después de tanto esfuerzo. Por otro lado, el “crédito al promotor” ha tenido características aventuradas si no basureras y su drástica reducción actual está en la base de algunas crisis vividas y de otras que se presumen.
No es probable que la banca española ni las grandes cajas sufran serias turbaciones aunque ahí está la circular enviada por la dirección del BBVA a todas las sucursales avisando del mal olor que desprende la macroemision de bonos convertibles de su gran competidor, el Banco de Santander. Sin embargo pudieran sufrir algunos sobresaltos algunas cajas pequeñas que han experimentado un fuerte crecimiento fuera de sus “fronteras” donde no tienen las mismas seguridades que cuando operan en su territorio, donde puede decirse que se conocen todos.






Un libro del Sr. García Abad, mencionado hoy en el programa La Mañana de la Cope