Vicent Vercher Garrigós

Espacio abierto para el civismo.

RAJOY A LA DERIVA.

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07/07/2007

Rajoy, a la deriva

 Los resultados de las elecciones certifican una impresionante pérdida para el PP de poder real Son tan numerosos y coincidentes los comentarios dedicados a valorar positivamente el resultado de su confrontación parlamentaria con el líder del Partido Popular y la eficacia con que ha resuelto Zapatero la gestión de una remodelación ministerial, que sería ocioso y redundante insistir en ello. Las cifras de todos los sondeos son suficientemente elocuentes. Casi tanto como el tono de las voces más críticas habitualmente con el Gobierno y con ese “bobo subsecretario” que hubiera debido acudir a La Zarzuela para presentar su dimisión, en lugar de hacerlo para comunicar al Rey los nombres de los nuevos ministros de la Corona. Zapatero ha recuperado la iniciativa, ha dejado a Rajoy con el monotema de las actas, y se dispone a agotar la legislatura poniendo el acento en las medidas sociales, en los rasgos más progresistas, y en la valoración, al fin, de lo imprescindible que resulta pensar en la capacidad de la comunicación para involucrar al ciudadano en las políticas del Gobierno. Punto y aparte. Hablemos de Rajoy. La expresión que mejor define su modo de estar en la política, con la máxima responsabilidad delegada en su momento por Aznar, la utilizó, espontáneamente, para describir a sus compañeros Aguirre y Gallardón, enzarzados en singular duelo por un quítame allá ese libro: “¡Vaya tropa!”. Menos presupuesto que administrar Ahora esa tropa anda revuelta. Echan cuenta de los “magníficos” resultados de las elecciones municipales y autonómicas y descubren una impresionante pérdida de poder real. Menos presupuestos que administrar y menos cargos que cubrir .Muchos menos, a pesar del desembarco de asesores en los lugares más fieles. Su mensaje radicalmente contrario a los Estatutos y a la proximidad contagiosa de los nacionalismos, se ha venido abajo. Algunos de sus barones rompieron la norma para posibilitar su Gobierno o para acompañar, como en Canarias, el cierre de filas contra los socialistas. Lo de la lista más votada ha pasado al limbo de los discursos para la galería. Su mayor pecado Sería injusto convertir a Rajoy en el máximo y único responsable de la situación. Tal vez su mayor pecado haya sido no haber sabido imponer su propio criterio y sobreponerse a la debilidad inicial desembarazándose de los guardianes rencorosos de la derrota de marzo de 2004, que le azuzan a agitar el espantajo de la rendición ante ETA. Apaciguar a la fiera que le llamaba “maricomplejines” ha sido otro esfuerzo inútil. Hoy, en esos círculos, se le da por amortizado y se sueña con un futuro mesiánico liderado por Rodrigo Rato, a quien va a resultar muy difícil convencer de que cambie su glorioso presente, económico y familiar, por la aventura incierta de una victoria que tampoco pudo conseguir como segundón de Aznar. Landelino Lavilla Descartada la posibilidad de un Congreso, don Mariano va a ser el cartel electoral del PP aunque la campaña se celebre bajo el síndrome sucesorio. Por una extraña asociación de ideas se me ha representado la imagen de Landelino Lavilla- ¿recuerda alguien?-, prisionero del pasado. Si Zapatero, en momentos de cierta euforia, se ha decidido a mover el banquillo y cubrir los flancos más débiles, Rajoy debe hacer caso omiso de máximas jesuíticas y hacer mudanzas. Por el bien de todos, incluso sus no votantes.

Julio 9, 2007 - Publicado por Vicent Vercher Garrigós | ACTIVIDAD LEGISLATIVA, ALFONSO RUS, CONFIDENCIALES, DEMOCRACIA, DEPENDENCIA, DERECHA, ELECCIONES GENERALES, GOBIERNO, NEOCON, PARTIDOS POLITICOS, POLÍTICA, PP, RICARDO COSTA, TELEVISION | | Aún no hay comentarios

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