AL PP SE LE ACABA EL NEGOCIO
Conozco a Alfonso Rus desde hace mucho tiempo y no puedo decir que, conmigo, su trato personal más allá de lo político no recoja una amistad que nació desde nuestros años de instituto en Xàtiva. Creo que, precisamente, ese conocimiento personal que se ha ido ampliando a lo político en la medida que el actual alcalde de la capital de La Costera ha ido incrementando su influencia en la estructura orgánica del PP es el que me hace afirmar que los despropósitos defendidos en su reciente articulo publicado en este periódico son la confirmación más clara del ataque de pánico del PP ante la simple hipótesis de perder las elecciones y que la soberanía popular destape el pozo sumidero que, de manera desesperada, intentan mantener cerrado a cal y canto. Porque Rús sabe que él y el PP están sentados sobre la tapadera de una bomba de gas metano producido por la descomposición y la corrupción política. Hago estas afirmaciones por su preocupación por cuanto le ocurra a Joan Ignasi Pla al utilizar un instrumento perfectamente democrático y ajustado a derecho, como es la moción de censura. No se preocupen, son los sudores fríos que producen el canguelo que le sobreviene al pensar lo que puede pasar con él y con los intereses de la cuadrilla, que no es poco. Porque, señoras y señores, a Rus no le importa nada que le pueda pasar a Plá y ni siquiera le importa realmente lo que acontece en nuestra Comunitat. El Presidente Provincial del PP sabe que la censura es una figura legal, concebida para que se pueda arrojar luz sobre los asuntos que interesan a todos los valencianos, desenmascarar las trampas y mentiras de un gobierno valenciano atrincherado y preparando la retirada ante la avalancha que se le viene encima. Sabe perfectamente que es un derecho parlamentario para explicar a la sociedad valenciana un programa socialista que regenere la vida democrática, ponga en valor el espacio de lo público e impulse políticas pensadas para un reparto mas equitativo de la riqueza y una buena prestación de los servicios básicos a los ciudadanos. Y no les gusta un pelo la perspectiva porque han perdido la aguja de marear. A lo apuntado como síntoma en el señor Rus, cabria añadir su afirmación racial de que los socialistas, “como no tienen lo que hay que tener” nos hemos convertido en unos zascandiles vendepatrias. Confieso que Rús me hubiera defraudado si no hubiera hecho referencia a la dimensión del escroto como medida de nuestra capacidad política o a las facturas caras como paradigma de su concepción mercantil de la política. Solo me cabe la duda del peso testicular que otorga la capacidad de tener ideas y proyectos o si las facturas a las que se refiere son legales, con IVA incluido, o son como las que han pagado los gobiernos del PP de manera ilegal con el dinero de todos valencianos y cuyo importe está a buen recaudo en paraísos fiscales. La moción de censura es una ocasión de oro para que el Presidente Camps pueda explicárselo al pueblo valenciano y al candidato Pla en las Cortes con luz y taquígrafos. Es extremadamente gracioso que don Alfonso nos quiera instruir en el arte de la prudencia, pero es suicida que se adentre en los terrenos de las reglas del juego democrático o de la lealtad institucional al enjuiciar la censura. El miedo al futuro le está haciendo olvidar el pasado y borrar de su mente la manera bochornosa con la que su mentor Zaplana consiguió la alcaldía de Benidorm para enfilar una carrera política meteórica de la que sin duda los actuales mandatarios del PP son y han sido cómplices, cooperadores necesarios y hoy son sus rehenes, porque el Presidente Camps la ha suscrito de la A a la Z con palabras pronunciadas en sede parlamentaria. Es lamentable que se pueda estar defendiendo en estos momentos la patética posición política del Presidente Camps, cuando tiene sus apoyos alquilados a cargos y caciques del PP que tienen su agenda política preñada de visitas a los juzgados y su futuro escrito entre un paréntesis que solo llena la corrupción y acota la complicidad explicita de quien gobierna su partido y la Generalitat. Malos tiempos para dar consejos, sería más prudente, honesto y valiente aplicárselos a uno mismo porque el panorama es de vergüenza. Creo que el trípode conceptual sobre el que están funcionando las consignas del PP se caerá como los palos de un sombrajo el día que Pla ponga en las Cortes Valencianas en negro sobre blanco su programa y las personas puedan comprobar con meridiana claridad la manipulación con la que el PP ha mentido sistematicamente a una Comunidad en la que no cree y que solo concibe como un espacio de poder y de negocio; porque la historia nos demuestra que la derecha que nos gobierna nunca ha creído en las instituciones de autogobierno y solo las ha utilizado cuando han podido servir a sus intereses, porque verdaderamente las consideran de su propiedad exclusiva. Por mucho que Camps suba al Penyagolosa, flatus vocis. El PSPV-PSOE goza en estos momentos de buena salud y tiene una historia compartida que le avala en la lucha por las libertades y la recuperación de las instituciones autonómicas; por eso se presenta la censura a un gobierno y a una perversa forma de gobernar: porque creemos en el noble ejercicio de la política y en nuestra tierra; porque si aritméticamente podemos perder la moción en la cámara autonómica, no dudamos que su presentación es, en si misma, un servicio público a la sociedad valenciana. La sanción real y definitiva de quien deba gobernar será el último domingo de mayo de 2007 y, hasta entonces, rogamos respeto a los procedimientos democráticos y legítimos, porque me da la impresión de que el miedo a que se acabe el negocio en el PP está abonando el terreno peligroso de la manipulación social y el filibusterismo parlamentario, por decirlo fino. Y que no se preocupe el presidente provincial del PP que los socialistas seremos respetuosos con él incluso cuando, dentro de unos meses, sea el encargado de apagar la luz y cerrar por fuera la puerta del chiringuito.
Vicent Vercher Garrigós
Coordinador del Área de Política MunicipalPSPV-PSOE
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